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Un autogol inclina la balanza para Giráldez

Jutglà, con un golazo, y Reis en una acción un tanto desgraciada porque seguramente su gol en propia meta habría sido anulado por fuera de juego si Williot llega a embocar, culminaron una semana grande para el Celta, que encadena tres victorias en siete días, mira con ilusión a Europa y pisa ya los talones al Betis, que se pone a tiro en vísperas de la visita del Real Madrid a Balaídos.

Las buenas expectativas se refrendan además con bajas muy sensibles en el eje de la defensa y la delantera y protagonistas insospechados, esencialmente Jutglà, que definitivamente ha salido del túnel y apunta alto en el tramo decisivo de la temporada, pero también Aidoo, de nuevo intachable, y sobre todo Mingueza, que recuperó su mejor versión tras dos partidos sin minutos y ofreció todo un recital creativo para lanzar ataque celeste. Remonta, después de bastante tiempo el Celta un partido sin dueño, en el que Giráldez manejó bien los tiempos y los cambios (salvó quizás el de Antañón) para remontar primero el gol de Vanat, ponerse luego por delante con un golazo y gestionar con apuros la ventaja cuando el Girona echó el resto a lomo de Ounahi (¡qué jugador!) y obligó al Celta a agazaparse en bloque bajo para salir disparado a la contra con Jones y Williot.

MINGUEZA BRILLA EN LA ROTACIÓN. Siete cambios, un número bastante repetido esta temporada en semanas de tres partidos, introdujo Giráldez con respecto al duelo contra el PAOK, con la particularidad de que faltaban anoche en Montilivi tres de las vacas sagradas esta temporada (Starfelt y Marcos en la línea de centrales y Borja arriba), además de Aspas, sin minutos anoche. Repitieron apenas Radu, Javi Rodríguez, Ilaix Moriba y Carreira. Buen desempeño de Aidoo menos de Carlos en el efe defensivo y magistral partido de Mingueza, que ordenó el juego ofensivo desde el costado diestro con imaginación y colmillo.

Las mejores acciones de ataque pasaron por las botas el catalán, que rondó el gol con un tiro al travesaño y sirvió en combinación con Fer López una asistencia en boca de gol a Jutglà que Gazzaniga salvó con un paradón. También un larguísimo pase a espaldas de la defensa del Girona en una acción muy parecida a la del gol que el nueve céltico no pudo aprovechar porque se tropezó.

No falló ya en el segundo tiempo otro caramelo que Mingueza le puso en el área y que Jutglá convirtió en el empate tras un control formidable y todavía un mejor disparo: un misil que se coló por las escuadra sin opción algunas para Gazzaniga.

Beltrán, enemigo íntimo. Sorprendió ver en Montilivi a Fran Beltrán de blanco después de tantos partidos de celeste. El madrileño ha pasado de ser secundario esta temporada con el Celta a protagonista con el Girona, donde ejerce una función distinta, más parecida a la que tenía de muy joven con Míchel en el Rayo, con más libertad de movimientos y mayor proyección y participación en el juego ofensivo.

golpe a balón parado. La estrategia defensiva pasó factura después de algún tiempo sin recibir goles a balón parado. Un error de marcaje permitió a Wilstel peinar un centro desde la esquina de Lemar al primer palo antes de que Vanat, libre de marca, la embocase en el área chica. Uno de los pocos errores claros de la defensa anoche.

ounahi lidera la reacción. Lejos de golpear al Girona en la línea de flotación, el autogol de Reis despertó al equipo de Míchel, que se afanó en busca del empate y puso bastantes apuros al Celta a caballo del marroquí Ounahi, que estrelló un balón en la cruceta y generó al Celta peligro por los cuatro costados, obligando a Giráldez a reajustar tanto la defensa (con entrada de Rueda y Manu Fernández), como el ataque (con Jones y Williot para correr al espacio).

aparece radu. No faltó en el triunfo celeste protagonismo de Radu, que apareció en el momento oportuno para salvar al Celta con dos paradones a tiros de Vítor Reis y Ounahi. El rumano, una vez más, fue clave, para la consecución de los tres puntos.

debut de antañón. Pese a lo ajustado del partido, Giráldez hizo debutar a Andrés Antañón (tercero del Fortuna que debuta este curso tras Ángel Arcos y Hugo Burcio), pero al chico se le vio demasiado tierno y un tanto superado por la responsabilidad con el partido todavía en el alambre.

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