Parecía imposible imaginar que después de terminar la primera vuelta con una ventaja de diez puntos sobre sus inmediatos perseguidores —Villalbés y Somozas— y de once sobre el Arosa, el Compostela fuese a afrontar la jornada 23 del campeonato con un colchón tan estrecho. Los 46 de la esedé frente a los 43 del cuadro arlequinado dejan la lucha por el ascenso, a falta de doce encuentros, en una cuestión de responsabilidad propia donde ambos equipos pasan a depender únicamente de sí mismos.
Los de Secho Martínez igualaron ante el Juventud Cambados (0-0) en su duelo aplazado. Un empate insuficiente para los picheleiros que regresaron a Santiago con un nuevo tropiezo, el cuarto en cinco partidos de segunda vuelta, y desaprovecharon la oportunidad de abrir un hueco de cinco puntos respecto al Arosa.
La consecuencia más evidente de la pérdida del colchón reside en la lucha por el ascenso. A menos de un partido de distancia, tanto Compostela como Arosa pasan ahora a depender de sus propios resultados para conseguir el título de Tercera RFEF.
Si bien es cierto que el 1-0 logrado por los blanquiazules en San Lázaro en el duelo directo otorga ventaja en el goal average particular —primer criterio de desempate en caso de igualar a puntos—, la esencia del pulso no se ve alterada ya que si el Arosa firma un pleno y consigue vencer al Compos por más de un gol será campeón sin necesidad de mirar a terceros.
Ahora bien, si el conjunto vilagarciano vence por un tanto, emparejando el marcador acumulado de los choques entre ambos, la clave estaría en la diferencia de goles anotados y encajados en el cómputo general de la competición, donde a día de hoy la esedé sigue partiendo con ventaja: +18 ante +14.
Ante un posible empate, el tercer criterio de decisión reside en las dianas a favor, registro en el que destaca el Arosa con 40 goles como el equipo más goleador de toda la competición, mientras que el Compos (2º) ha convertido 37 tantos. Pautas de juego limpio y un partido en campo neutral aparecen como últimas alternativas ante un improbable empate a todo.
Rachas recientes
A partir de ahí, el análisis conduce inevitablemente a la dinámica de las últimas semanas. En algo menos de dos meses, el que parecía el líder incontestable de Tercera ha visto evaporarse gran parte de su ventaja. Un comienzo de segunda vuelta irregular, con cuatro tropiezos en cinco partidos (D-E-V-D-E), ha reavivado la lucha por la primera posición y ha expuesto las carencias de un Compostela que se había mostrado muy fiable hasta la fecha.
El cuadro picheleiro ha pasado de gestionar una renta de dobles dígitos a defender un margen mínimo. En esa dinámica no solo cuentan los resultados recientes, sino la pérdida de la sensación de inercia y de imbatibilidad que acompañó al grupo durante toda la primera mitad de temporada.
Al mismo tiempo, el Arosa ha cimentado una seria candidatura a base de resultados y regularidad. Tras caer ante el Compos en San Lázaro en la jornada 13, el conjunto arlequinado ha sumado 20 de 27 puntos posibles frente a los 17 del cuadro picheleiro. La diferencia se evidencia más todavía en la segunda vuelta donde el pobre registro del Compostela (5/15) explica el acercamiento clasificatorio de un Arosa que ha sumado 13 de 15, cediendo únicamente un empate ante el Alondras en casa.
Exigencia del calendario
Ante esta mínima diferencia, el calendario emerge como un factor vital en la carrera por el ascenso. El Compos todavía debe afrontar salidas de máxima exigencia, empezando por su visita directa al Arosa en A Lomba en la jornada 30. Además, el cuadro blanquiazul tendrá que desplazarse al Manuel Candocia para medirse al Somozas (4º) y recibir al Alondras (5º) y al Racing Villalbés (3º) en San Lázaro.
Por su parte, el Arosa concentrará buena parte de sus duelos de mayor entidad en casa. En A Lomba recibirá al propio Compostela, al Villalbés, al Somozas y al Boiro (7º), mientras que su desplazamiento más complejo en términos actuales de clasificación será ante el Montañeros (9º).
En este contexto y con doce partidos por jugarse, el duelo directo en tierras arousanas adquiere tintes de final. A falta de cinco encuentros, Arosa y Compostela se jugarán gran parte de la temporada en un choque con mucho más que tres puntos en juego. Tras ello, el sprint final podría ser determinante. Un total de cuatro partidos, doce puntos, en los que el trabajo realizado durante todo el año podría verse truncado por pequeños detalles.
En el tramo final de la campaña, el Compos recibirá a Montañeros y Estradense, mientras que visitará a Somozas y Viveiro. Su gran rival afrontará los duelos ante Boiro y Céltiga en casa y viajará para medirse al Barco y al Cambados.
Condicionantes más que suficientes para una lucha por el ascenso directo que promete emociones fuertes. Doce jornadas por delante, 36 puntos en juego y una diferencia mínima que convierte cada fin de semana en una auténtica prueba de resistencia. Ahora, Compostela y Arosa afrontan una pelea por el título en paralelo, donde ambos equipos dependen de sus propios resultados y donde el margen de error es tan estrecho como la distancia clasificatoria que los separa.