Instala cámaras de 10 000 fps en cada salida de curva y conecta sus flujos a un modelo entrenado con 2,3 millones de trazados de esquí; así de simple se elimina el 98 % de los reclamos por tiempo mal anotado en competencias de eslalon.
El algoritmo no opina: compara la silueta del atleta contra un mapa 3D del recorrido y, si el canto del canto del esquís cruza el plano virtual, suelta un pulso eléctrico al cronómetro en menos de cinco milésimas. Los jueces ya no discuten: revisan la imagen superpuesta, firman la pantalla y siguen con la siguiente manga mientras el sistema aprende del caso para no repetir la duda.
Desde la temporada pasada, los organizadores de la Copa del Mundo han reducido los tiempos de protesta de 45 minutos a 90 segundos; los atletas reciben un enlace cifrado con el clip desde cuatro ángulos y pueden aceptar o apelar antes de que se enfrien los cantos. El resultado: cero errores confirmados tras 1.200 salidas en seis sedes alpinos.
Detección automática de saltos en esquí acrobático

Instala cuatro cámaras de 240 fps en las balizas de salida y recepción, orientadas a 30° respecto al plano del trampolín; así el algoritmo de flujo óptico distinguirá el instante exacto en que los esquís abandonan la superficie sin necesidad de marcas reflectantes.
El modelo entrenado con 18 000 trayectorias anotadas calcula la altura del vuelo midiendo el desplazamiento vertical del centro de masa en cada fotograma; si la diferencia entre dos mediciones consecutivas supera 8 cm, registra un salto válido y descarta vibraciones del aire.
En la Copa del Mundo de 2023 en Aludia, el sistema advirtió a los árbitros cuando un atleta tocó la nieve con los brazos durante el despegue; la sanción por «mano plana» se aplicó 42 s después, antes de que el corredor llegara a la zona de entrevistas.
El enfoque de visión estéreo reduce el margen de error a ±1,4 cm, muy por debajo del límite reglamentario de 5 cm, y genera un archivo .json con coordenadas XYZ cada 4,17 ms que puede consultarse desde la tablet del juez principal sin conexión a internet.
| Parámetro | Método clásico | Visión artificial |
|---|---|---|
| Tiempo de análisis | 3 min 15 s | 0,8 s |
| Errores de salto no detectado | 7 por evento | 0 |
| Altura mínima registrable | 20 cm | 2 cm |
La federación sueca ya exige este esquema en sus pruebas nacionales; el coste del kit –cuatro ópticas, GPU portátil y licencia– ronda los 6 200 €, cifra que se amortiza en una sola temporada al evitar repeticiones de manga por reclamaciones.
Próximamente se añadirá un micrófono ultrasónico para captar el «pop» del despegue; la señal acústica servirá como segundo canal de verificación cuando la niebla dificulte la visibilidad de las cámaras.
Algoritmos de visión por computadora

Instala tres cámaras de 240 fps a 120° sobre la línea de salida del half-pipe: el sistema OpenPose corregirá la distorsión de la lente y entregará coordenadas articulares con margen de 4 mm antes de que el rider toque la nieve.
El flujo de trabajo es rápido: captura, filtro de Kalman para predecir la trayectoria, ajuste de máscara de nieve por HSV, triangulación directa. En 0,12 s ya tienes el ángulo de inclinación del snowboard y la altura real sobre el coping, sin marcas reflectantes ni sensores en la tabla.
Si el atleta viste pantalón blanco, cambia la métrica de similitud de color por Edge-Connect: detecta bordes de rodilla y codo, luego compara contra un banco de poses pre-aprendidas. Con 800 imágenes etiquetadas por árbitros senior el modelo alcanza 98,7 % de acierto en grabaciones nocturnas bajo LED fríos.
Los jueces lo usan en caliente: un tablet recibe los gráficos de ángulo-tiempo, valida la rotación 1440° y confirma el grab. El atleta ve el resultado en la pantalla del estadio; si aprieta “revisar” en 15 s, el algoritmo re-ejecuta el frame 30 veces más lento y envía el informe al banco de apelación antes de la siguiente bajada.
Análisis de ángulos y rotaciones
Configura la cámara a 240 fps y fija el eje de coordenadas en el punto de despegue; así el algoritmo calculará el ángulo de ataque del esquí dentro de 0,3° y detectará desviaciones antes de que el atleta pierda contacto con la nieve.
El sistema traza líneas 3D sobre la cabeza, el hombro y el eje del bastón; compara cada fotograma con la base de 14 000 saltos registrados. Si la rotación del tronco se adelanta más de 8° respecto a la cadera, la plataforma avisa al entrenador mediante una vibración en su reloj. Los jueces reciben un gráfico radial que muestra:
- ángulo de despegue
- velocidad angular
- grado de apertura del cuerpo
en tiempo real, lo que reduce la subjetividad de la nota y evita apelaciones posteriores.
Integración con sensores de movimiento
Instala en la bota un IMU de 9 ejes y configura el umbral de giroscopio a 800°/s; así la red neuronal discrimina un truco's entrada del aterrizaje sin confundir vibraciones de la plancha.
- Los pods de fibra óptica cosidos al pantalón miden torsión de cadera en tiempo real; la IA compara la señal con 14 000 curvas de referencia y detecta desviaciones superiores a 3°.
- Una película de silicona conductora sobre los guantes registra la posición relativa de los polos; el algoritmo penaliza automáticamente si el brazo cruza el plano frontal más de 200 ms.
El acoplamiento se sincroniza mediante Bluetooth 5.3LE a 2 kHz; el jitter queda por debajo de 0,5 ms, suficiente para que el sistema marque la diferencia entre doble y triple Axel.
- Calienta la batería del sensor a 20 °C antes de la salida; evitas el desfase térmico que desplaza la deriva del acelerómetro.
- Verifica el par de apriete de los tornillos del marco: 0,8 Nm; menos genera ruido, más transmite micro-parásitos al giroscopio.
- Graba siempre 5 s antes del salto; la ventana sirve a la red para calcular el offset dinámico y limpiar la señal sin recurrir a filtros agresivos.
En competición, el juez recibe un vector 3D con la trayectoria del eje de masa; si la curvatura supera 12 m de radio considera el giro incompleto y baja el puntaje sin intervención humana.
El firmware descarta automáticamente los datos cuando la batería cae bajo 3,2 V; así se evita que el panel de puntuación muestre valores erráticos en la última ronda.
Reconocimiento de figuras en patinaje artístico
Instala tres cámaras de 120 fps en la línea de entrenadores; el sistema OpenPose entrenado sobre 14 000 imágenes de competición detectará en 0,08 s el ángulo de cadera en el Salchow y avisará si la inclinación baja de 5° respecto al reglamento.
El algoritmo convolucional convierte cada trazado en una cadena numérica: 128 puntos por patín, 256 por cuerpo. Si la trayectoria del filo se desvía más de 3 mm del arco ideal, la nota técnica pierde 0,5 automáticamente; así desaparece la subjetividad que antes protegía a los favoritos.
En la pasada final del Gran Prix de Minsk, el modelo identificó un cambio de asistente en el Axel doble: la máquina marcó «subgirado» cuando el ángulo de despegue fue 173° en vez de 180°. El público abucheó, pero el informe mostró la evidencia fotograma a fotograma y el récord quedó anulado sin apelación.
Los entrenadores ya no adivinan: tras cada intento, la tableta refleja en rojo los segmentos donde la extensión de tobillo fue insuficiente. Con diez repeticiones corregidas al instante, los saltos crecen de 3,5 a 4,2 en la evaluación ISU en apenas tres semanas.
La federación francesa exige desde 2023 que cada club suba a la nube los archivos .json de las sesiones; los algoritmos comparan la evolución nacional y avisan cuando un junior repite el mismo error que llevó a la retirada anticipada de seis de los diez últimos campeones.
El patrocinador helvético pagará 2,3 millones de euros el próximo ciclo porque sabe que los padres pagan matrículas más altas cuando ven que la clasificación ya no depende del color del chándal ni del número de abuelos ex campeones.
Clasificación de saltos y giros
Registra la trayectoria 3-D de cada salto con cámaras de 250 fps y alimenta los vectores a una red neuronal entrenada para reconocer el patrón de vuelo: si la curva encaja con un Lutz, Flip o Axel, el sistema emite el nombre en 40 ms, antes de que el patinador toque el hielo.
El algoritmo diferencia el inside de outside por la inclinación del canto en la curva de impulso; un giro malograd que acabe en el canto interior se etiqueta como «edge call» y resta punto sin intervención humana.
En los trucos de esquí, la plataforma de infrarrojo mide el ángulo entre esquís durante el vuelo; si supera los 15° fuera del eje declarado, la maniobra baja de «cork» a «flat» y penaliza.
Los giros se cuentan por micro-giroscopios en el casco: 360° exactos valen un punto, 540° otro, y así sucesivamente; la mitad grado que falta se redondea al número inferior, evitando la exageración visual de los jueces.
El código asigna un hash único a cada combinación de salto-giro: un 4T-3T-2Lo queda registrado como «4T3T2Lo» y se compara con la planificación pre-entrega; cualquier desviación se marca en rojo en la tableta del árbitro.
Al finalizar el programa, el informe ordena los elementos por dificultad real, no por nombre; un quad mal rotado puede quedar por debajo de un triple bien ejecutado, mostrando al atleta dónde concentrar los próximos entrenos.
Evaluación de precisión en aterrizajes
Instala tres cámaras de alta velocidad a 30°, 60° y 90° respecto al plano de salida; con ello el sistema extrae la trayectoria del esquiador en 0,02 s y calcula el ángulo de contacto con el suelo, la distancia entre puntos de apoyo y la duración del apoyo, permitiendo al juez descontar puntos por desequilibrio antes de que el atleta abandone la zona de llegada.
- Algoritmo de fusión de IMU + visión que detecta temblores de tabla en 3 ms y avisa por auricular al árbitro si el borde se clava más de 1,5 cm.
- Métrica de “distancia de desliz limpia”: cuenta centímetros recorridos sin correciones bruscas; bajar de 4 m resta 0,5 puntos.
- Panel táctil para el juez: desliza el dedo sobre la silueta del salto y el código aplica la penalización exacta sin redondeos.
Desde la temporada pasada en Engelberg, el registro automático redujo los apelaciones a la mitad. El atleta recibe en su móvil un clip con la imagen superpuesta y la marca de cada deducción; si firma digitalmente la hoja de resultados, el caso se cierra en 40 segundos y la siguiente bajada puede comenzar sin esperar revisión manual de vídeo.
Preguntas frecuentes:
¿Cómo detecta la IA si un esquiador roca el palo durante un salto en la prueba de salto de esquí?
Una red de cámaras de 40 000 fps filma la llegada al suelo desde cuatro ángulos. El software convierte cada fotograma en nube de puntos 3D y compara la posición de la mano respecto al cuerpo. Si la distancia entre el guante y el tronco baja más de 3 cm en dos fotogramas seguidos, el algoritmo etiqueta la acción como «contacto» y genera automáticamente un clip de cinco segundos que el juez ve en la tableta. La precisión es de 2 mm, suficiente para distinguir entre un simple vibrar de la manguita y un empujón real.
¿Pueden los árbitros anular la puntuación que propone la IA en el half-pipe de snowboard?
Sí, pero deben argumentar. El sistema sugiere una nota técnica basada en altura, rotación y cantidad de grab del canto. Si el juez humano discrepa, pulsa «revisar» y tiene 45 segundos para añadir un comentario escrito. El software guarda la escena y la nueva puntuación se promedia con la propuesta. En la práctica, solo el 3 % de las marcas se modifican; la mayoría de los cambios ocurren cuando el atleta hace un «cork» que la cámara lateral capta como 1080°, pero la frontal registra 1260°.
¿Qué pasa con la privacidad de los atletas cuando se graban todos los entrenamientos para entrenar la IA?
La federación guarda los vídeos en un servidor sin conexión a internet, codificados con clave que cambia cada 24 horas. Solo pueden acceder tres ingenieros y los propios entrenadores del equipo nacional. Los clips se cortan a los 0,5 s antes y después del truco, por lo que no se ve cara ni número de dorsal. Cada temporada se borran los archivos anteriores a 18 meses, salvo que el atleta dé permiso escrito para usarlos con fines comerciales.
¿Cuánto tiempo tarda la IA en calcular la altura de vuelo en el half-pipe comparado con el sistema manual de cinta métrica?
El software entrega la cifra en 0,8 s tras el aterrizaje. Antes, los jueces medían la huella en la nieve con una cinta retractil y hacían la resta: proceso que llevaba 45-60 s por saltador. La diferencia suele ser de 4-7 cm; la IA gana precisión porque capta el punto más alto real, no la marca que deja la plancha en la pared.
Si nieva mucho y la cámara se cubre, ¿cómo se garantiza que la IA siga viendo los saltos de esquí acrobático?
Las cámaras llevan un aro de aire caliente que derrite la nieve en 20 s. Si la visibilidad sigue baja, el sistema pasa a usar datos del sensor inercial que cada atleta lleva en el chaleco: acelera cada 0,01 s y girómetro cada 0,005 s. Con esa información reconstruye la trayectoria y ajusta la puntuación provisional; cuando la imagen regresa, compara y corrige solo si la desviación supera el 2 %.
¿Qué datos exactamente analiza la IA para calificar un salto de esquí? ¿Solo la distancia o también la postura del atleta?
El sistema recoge 3 600 coordenadas por segundo del trazado del esquiador, desde la entrada de mesa hasta el aterrizaje. Con esa nube de puntos calcula la longitud real del vuelo al centímetro, pero también la simetría de la posición en el aire, el ángulo de ataque de los esquís y la velocidad horizontal en el momento de despegue. Los jueces reciben una pantalla con cinco gráficos: trayectoria ideal, trayectoria real, diferencia de longitud, ángulo de cadera y estabilidad en la fase de vuelo. Así la nota de estilo ya no depende de la impresión visual; se descompone en desviaciones concretas que suman o restan décimas.
¿Y si nieva mucho o hay viento, la cámara sigue viendo bien?
En Zhangjiakou 2022 hubo una tormenta de nieve durante la prueba femenina. Las cámaras de 50 kHz del sistema EagleEye se saturaban, así que el operador activó el módulo de radar de 77 GHz que funciona como respaldo. El algoritmo fusiona la señal de ambos sensores: prefiere la imagen cuando la visibilidad supera 30 m, y recurre al radar cuando cae bajo ese umbral. El margen de error se mantuvo en ±2 cm a pesar de que los jueces no veían el trampolín desde la torre. Después de la competición el técnico jefe publicó los logs: en 124 saltos no hubo descalificaciones por fallo técnico y sólo dos recalculos manuales que tardaron 8 s cada uno.
