5-2 terminó el duelo de ida para el Galatasaray de Okan Buruk -e Ismael García-. Pero no por ello estaba resuelta una eliminatoria que prometía mucho. Porque la Juventus, en Europa, es mucha Juventus. En los 90' el cuadro de Spalletti venció 3-0 -pese a jugar con uno menos- y forzó una prórroga en la que los otomanos sentenciaron el pase a octavos con una 'Signora' volcada (3-2).
Llegaba la Juventus con necesidad imperiosa de remontada y así lo hizo notar desde los primeros compases. La primera jugada, un pelotazo al campo del Galatasaray, avisaba de lo que venía. No obstante, en lugar de goles, lo que hubo fueron amarillas: dos por bando antes de la media hora fruto de un partido muy disputado y con el Allianz Stadium entregado a la polémica.
Entonces surgió la explosión de alegría: al 37', un penalti de Torreira muy notorio fue advertido por el colegiado Pinheiro. Al cobro fue Locatelli, que no falló, y todo quedaba abierto para la segunda parte.
Pero lo que pasó nada más entrar la segunda parte fue un trago muy amargo para los 'bianconeri': otro pisotón, esta vez de Lloyd Kelly, sobre Yilmaz. Y volvió a entrar Pinheiro, ayudado con el VAR, para expulsar al inglés. Golpazo a una Juve que, aún así, no dejó de creer. Lo demostró con Gatti, que se apuntó el 2-0 al 70', y McKennie, que coronó de cabeza el 3-0 al 82'.
Ya en la prórroga, aparecieron Victor Osimhen y Baris Yilmaz para meter al conjunto otomano en octavos y dejar a la 'Signora' con la miel en los labios. El Juventus Stadium agradeció el esfuerzo de los suyos y les despidió con una sonora ovación pese a la eliminación.