A veces condicionado por una madurez forzada, otras atrapado en la era de la inmediatez, en general impasible a lo que lo rodea, a Lamine Yamal cuesta sorprenderlo. Y eso que tiene 18 años.
A veces condicionado por una madurez forzada, otras atrapado en la era de la inmediatez, en general impasible a lo que lo rodea, a Lamine Yamal cuesta sorprenderlo. Y eso que tiene 18 años.