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Un mes de junio a la expectativa

El Celta inicia la segunda semana del mes de junio «con los deberes hechos» en casi todo lo que estaba en su mano resolver a estas alturas del verano. Renovado Iago Aspas, el club planifica la nueva campaña pendiente de resolver cuestiones que van a condicionar el perfil de los fichajes y el músculo económico para abordar nuevas contrataciones en un mercado ralentizado por la celebración del Mundial en el que se prevé una venta importante antes de fin de mes para evitar un cuarto ejercicio consecutivo con pérdidas.

El posible ascenso División del Fortuna y la necesidad de librarse de la pesada carga que supone el elevado salario de los descartes condicionan o limitan también temporalmente los movimientos del club, que ya ha incorporado con la carta de libertad de Aleix Febas, un viejo deseo de Giráldez, tras concluir contrato con el Elche. «Los deberes que teníamos que hacer ya están hechos. Ahora, a esperar con tranquilidad», constataba la presidenta, Marián Mouriño el pasado lunes tras un acto con Javier Tebas, el presidente de LaLiga, en A Sede.

Esperando a Marcos. El Celta necesita recibir pronto la respuesta de Marcos Alonso a la oferta de renovación que le ha presentado Marco Garcés. El club no quiere presionar al veterano futbolista, pero tiene cierta urgencia en conocer si va a poder seguir contando con sus servicios por otra temporada. «Está de vacaciones, hay que dejarlo descansar un poco, se lo ha ganado. Estamos respetando sus tiempos y sus vacaciones», explicaba Mouriño. La respuesta de Alonso, sin embargo, no debería demorarse mucho, pues el club tiene reservada una partida económica para hacer frente al sueldo del futbolista, en la parte alta del escalafón salarial, y necesita conocer si finalmente se va a destinar al madrileño. El Celta se muestra «optimista» en que Marcos continúe otro año, aunque tiene preparadas alternativas de su perfil en el caso de recibir una negativa. Mika Mármol, que concluye contrato con Las Palmas, es una de las alternativas.

Muchos menos optimistas se muestran en la Calle del Príncipe en torno a la renovación de Óscar Mingueza, a quien se le ha ofrecido un puesto en el selecto grupo que ocupa lo más alto de la escala salarial. Prácticamente nadie cuenta ya con que el catalán siga, con lo que parte de la partida económica destinada a su sueldo podría destinarse a otros futbolistas. El Celta ya incorporó en el pasado mercado de invierno a Álvaro Núñez, jugador con capacidad para desempeñarse en casi todas las posiciones de la defensa, tanto en el eje de la línea como en los carriles, como alternativa a Mingueza.

Los descartes. Claudio Giráldez quiere aligerar plantilla y uno de los grandes caballos de batalla del mercado será volver a concentrar acomodo a los descartes. Un problema recurrente que supone una gran carga económica por el enorme peso de los salarios de Carles Pérez y Unai Núñez, fichados ambos en tiempos de Luis Campos, a quienes no será fácil volver a encontrarles acomodo y mucho menos venderlos.

En el caso de Carles, que en este último año de contrato tendrá el sueldo más elevado de la plantilla, las opciones son sumamente limitadas y su discreta temporada (bastantes titularidades, pero pobres números) con el Aris de Salónica no mejora las cosas. La opción más probable es que una cesión hasta extinción de contrato en la que el Celta volvería a asumir una importante parte del prohibitivo salario del jugador.

La buena campaña de Unai, con minutos y protagonismo en el Hellas Verona y posteriormente en el Valencia, debería favorecer una salida en mejores condiciones que el pasado curso. Unai gusta en el conjunto che, donde brilló la segunda parte de la temporada, pero su elevado sueldo no favorece su traspaso. El Celta, no obstante, estaría dispuesto a venderlo por debajo del precio del mercado con tal de liberarse de pagar su ficha durante los próximos años.

Mucho menos problemáticas son las situaciones de Carlos Dotor y Manu Sánchez, con buen cartel tras su buena campaña en el Málaga y el Levante, respectivamente, donde jugaron cedidos el pasado curso. No se descarta una venta o una nueva cesión, a estos mismos equipos o algún otro. El Levante dispone de una opción de compra sobre Manu por 4 millones, que el club granota probablemente no ejercerá para negociar su adquisición a la baja.

Una venta a buen precio. El Celta precisa realizar un traspaso importante, de unos 15 millones, para cuadrar las cuentas. De momento no han llegado ofertas en firme por ninguno de los jugadores por los que se puede sacar un buen dinero. El Mundial ha ralentizado el mercado y no es seguro de que vayan a llegar propuestas en firme que colmen las expectativas del club. Lo que es seguro es que el Celta no va a malvender. Marián Mouriño se mostraba el lunes contundente a este respecto: «Los deberes que teníamos que hacer ya están hechos. Ahora, a esperar con tranquilidad. Tampoco nos vamos a desesperar ni a vender por vender».

Citá histórica del filial. El Celta puede coronar una temporada histórica con el ascenso del Fortuna a Segunda División. La situación del filial condiciona en cierto modo también la preparación del primer equipo, tanto a la hora de decidir qué canteranos podrían contar el próximo curso una de las 25 fichas disponibles en Primera División como para abordar contrataciones de jugadores que pudiesen esta a caballo de los dos equipos. Queda por resolver también la situación de Fredi Álvarez, cuyo contrato expira el próximo día 30. El Celta quiere que siga, pero el técnico moañés cuenta con ofertas para dirigir en Segunda División y parece improbable que lo haga si el Fortuna no asciende.

Fuente original: www.sport.es →