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El centro de la defensa, de nuevo la zona cero del Real Zaragoza: más de 30 centrales desde el descenso a Segunda

El centro de la defensa del Real Zaragoza viene siendo, desde hace años, un campo de minas donde todo salta por los aires. La negligencia en los despachos, la deficiente elección de efectivos, el paupérrimo rendimiento o la baja calidad (sobre todo física) de las adquisiciones llevan tiempo siendo un lastre demasiado pesado para un conjunto aragonés que, para variar, sitúa en esa zona del campo una de sus principales tareas este verano. Allí, en el centro de la zaga, no quedará nadie, salvo sorpresa, de los que firmaron el mayor drama en la historia del Zaragoza. De nuevo, la reestructuración será absoluta. Total. Completa.

Claro que los últimos precedentes desaconsejan cualquier aseveración en este sentido. Y es que el fichaje de un central ha sido, en los últimos mercados, una asignatura pendiente para la dirección deportiva. Juan Carlos Cordero primero y Txema Indias después fracasaron de lo lindo a la hora de reforzar el centro de la defensa hasta el punto de que ambos cometieron los mismos pecados mortales: dejarlo para el último día y fracasar en el intento. Claro que el desastre pudo ser aún mayor en el caso del donostiarra, al que la intermediación de Lalo (ahora en su puesto) evitó que el Zaragoza se quedara, el pasado mes de enero, sin ese central que tanta falta hacía. De hecho, los continuos e incesantes problemas físicos de Tachi, Insua y Radovanovic invitaban a realizar dos incorporaciones en esa demarcación, pero solo llegó El Yamiq, que llegó a través de Lalo, si bien su rendimiento ha sido paupérrimo.

El caso es que el centro de la defensa apunta a volver a ser la zona cero de un Zaragoza que, en principio, no contará con ninguno de los centrales que estuvieron el curso pasado en nómina. Son seguras las salidas de Insua y Radovanovic. Y también la de El Yamiq. Algunda duda hubo más respecto a Tachi, cuya continuidad llegó a valorarse desde algún sector del club, pero todo apunta a que tampoco el madrileño continuará. Ni el canterano Álex Gomes, cuyo futuro estaría vinculado a un traspaso al extranjero.

Barrachina y Carrillo

La limpieza será total. Falta saber si también afectará a los jóvenes, con los que hay más dudas. Es el caso de Hugo Barrachina y de Hugo Carrillo. El primero, brillante y clave en el ascenso del Real Unión a Primera RFEF, tiene posibilidades de quedarse, pero el hecho de que ya no sea sub-23 (cumplirá 24 años en agosto y en Primera RFEF se permiten un máximo de 18 fichas senior) le resta opciones. En todo caso, la opinión de Ibai Gómez será determinante. Porque el nuevo técnico del Real Zaragoza quiere ver de cerca al central, que estuvo cedido el curso pasado en el conjunto vasco, con el que fue titular en 27 encuentros.

Pero, más allá de la decisión de Ibai, el devenir del mercado también dictará sentencia. Y es que el centro de la defensa vuelve a ser la demarcación donde más fichajes realizará el Zaragoza, abocado a una profunda remodelación de la zona. En principio, la idea es que sea totalmente nueva e incorporar cuatro efectivos, pero la decisión final no está tomada en función de si el mercado ofrece todo lo que la dirección deportiva y el entrenador desean. Si no es así y Carrillo, que cuenta con el interés de varios equipos que aspiran a hacerse con sus servicios, es del agrado de Ibai, podría formar parte de la plantilla del Zaragoza, con el que tiene contrato, en Primera RFEF.

Algo parecido pasa con Barrachina, cuyo caso también está en estudio por parte del técnico bilbaíno hasta el punto de que la decisión final también podría esperar hasta que Ibai viera de cerca sus prestaciones. En todo caso, el futuro del aragonés, que cumplirá 20 años en agosto, estaría ahora mismo más cerca de una salida en forma de cesión. Recién renovado hasta 2029 y tras haber debutado ya con el primer equipo, la opción de que el central zurdo, internacional sub-18, se quede en el filial parece ahora la más remota.

Así que todo está en el aire. Nada nuevo en una parcela sometida habitualmente a un continuo vaivén y en la que la inestabilidad lo ha presidido todo. De hecho, desde que el Zaragoza descendió de Primera División (campaña 2012-2013), el club ha fichado más de 30 centrales, una cantidad que pregona a los cuatro vientos el desacierto y una mala gestión acentuada, eso sí, en las últimas temporadas, cuando el caos ha alcanzado su punto álgido hasta ser determinante en el descenso a Primera RFEF y el consiguiente abandono, más de 80 años después, del fútbol profesional.

Hasta siete centrales ha fichado el Zaragoza entre los dos últimos cursos. A los cuatro del pasado verano se unen Vital, Kosa y Clemente, incorporados el anterior. El eslovaco, por cierto, tampoco cuenta para la próxima temporada y su futuro pasa por la segunda cesión consecutiva al Kosice.

Mouriño (23-24), Quinteros (22-23), Lluís López (21-22), Jair y Peybernes (20-21), Atienza, Mingotes y El Yamiq (19-20), Dorado, Álex Muñoz y Guitián (18-19), Perone, Mikel González, Grippo y Verdasca (17-18), Popa, Marcelo Silva, Bagnack y Jesús Valentín (16-17), Vallejo y Guitián (15-16), Mario, Cabrera y Rubén González (14-15) y Arzo (13-14) completan la nutrida nómina de centrales llegados (alguno por partida doble) al Real Zaragoza a lo largo de las catorce campañas posteriores al descenso a Segunda de un conjunto aragonés que ahora ha caído aún más bajo hasta tocar fondo.

Lo que está claro es que ese alto número de centrales incorporados en las últimas campañas seguirá creciendo. Porque el Zaragoza está obligado a fichar varios efectivos en esa zona este verano. No será uno de ellos Jair, que se le ha escapado a Lalo al renovar por el Eibar por el año opcional que tenía. Otra opción, la de Ismael Sierra, central del Estoril cedido al Villarreal B, también se ha esfumado de forma casi definitiva con el descenso, ya que la idea del Villarreal es comprar su pase y que juegue en el filial o en la categoría de plata a préstamo.

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