Erling Haaland se ha convertido en un delantero que parece romper cualquier lógica del fútbol moderno. Depredador del área, temible como pocos y con una presencia que intimida por sí sola, lleva el gol en la sangre y ha normalizado lo extraordinario. No solo fue el jugador que más rápido alcanzó los 100 goles en la Premier League, sino que también llegó antes que nadie a los 10, 25 y 50 tantos.
Desde su llegada al Manchester City ha pulverizado récords de efectividad y se ha consolidado como uno de los mejores '9' del planeta.Sin embargo, tras la conquista de la FA Cup en Wembley ante el Chelsea, ha emergido un detalle que no pasa desapercibido: ha disputado hasta diez finales como ‘skyblue’ y nunca ha marcado.
Para un futbolista que sostiene registros goleadores prácticamente inhumanos, se trata de una estadística tan anómala como desconcertante. Un contraste tan inesperado que ya alimenta el relato del ‘Expediente X’ en torno a un futbolista diseñado, precisamente, para decidir partidos.
La anomalía no se limita a una sola competición, sino que se extiende a todo el recorrido del noruego bajo las órdenes de Pep Guardiola. Eso sí, la mayor parte de la sequía se concentra en el ámbito doméstico, donde el delantero acumula cuatro finales de la FA Cup, tres de la Community Shield y una de la Carabao Cup sin ver puerta.
También se quedó en blanco en la final de la Champions League y en la de la Supercopa de Europa, completando así una secuencia tan impactante como difícil de explicar. Todo ello contrasta aún más con sus 161 goles en 197 partidos, una cifra que roza lo descomunal. Un dato que, leído en frío, cuesta incluso creer.
Asistente
Pero, seguramente, no habría finales sin los goles de Haaland. Hace ese trabajo sucio que ni se aprecia ni figura en las estadísticas: fija y arrastra a los centrales para liberar los espacios que serán ocupados por sus compañeros.
En la final del sábado volvió a ser decisivo con una asistencia a Semenyo, además de su habitual compromiso sin balón. Cuando no marca, influye de otras formas y sigue siendo un factor clave. Aun así, las finales siguen siendo su gran cuenta pendiente.