El sueño del play off del Córdoba CF terminó de resquebrajarse frente al Albacete en una noche cargada de matices, muchos de ellos mirando directamente hacia la zaga blanquiverde. Porque más allá del volumen ofensivo generado, de las numerosas llegadas o de la falta de pegada que volvió a penalizar a los de Iván Ania en El Arcángel (1-2), el encuentro dejó una fotografía reveladora sobre el momento que atraviesa el equipo en defensa: bajas por todos lados, futbolistas fuera de posición y una sensación constante de fragilidad que terminó por costarle el partido.
No fue una cuestión aislada. De hecho, el técnico asturiano compareció ante el duelo ya condicionado por las ausencias de Álvaro Trilli y Carlos Albarrán, lo que le obligó a reconstruir el costado derecho prácticamente sobre la marcha. Y ahí apareció la primera gran novedad del once: Jacobo González como lateral derecho, una demarcación inédita de inicio para el madrileño. A ello se sumó un Rubén Alves entre algodones, un Xavi Sintes muy exigido y múltiples reajustes durante el desarrollo del choque. El resultado fue una zaga en permanente mutación que acabó el partido con un único defensor puro sobre el césped: Álex Martín.
Dos extremos de laterales
La imagen del tramo final explicó buena parte del contexto. Con el marcador en contra, Iván Ania quemó sus naves. Sacó del campo a Xavi Sintes para introducir a Mikel Goti y cargó aún más el frente ofensivo. Así, el Córdoba CF acabó jugando por minutos con dos extremos reconvertidos en laterales -Jacobo y Diego Bri-, un solo central específico y todo el equipo volcado hacia campo rival.
Dentro de ese contexto, el experimento con el propio Jacobo dejó luces y sombras. En ataque, el madrileño ofreció argumentos. Su asociación con Christian Carracedo generó una de las principales vías de producción ofensiva del equipo y, en campo rival, el ex del Alcorcón se mostró relativamente cómodo pese a actuar lejos de su hábitat habitual.
Eso sí, el peaje apareció en las transiciones. Parte del primer tanto manchego nació precisamente por su sector y, en los retornos, sufrió más de la cuenta para contener las acometidas visitantes. Aun así, dejó una actuación relativamente aseada dadas las circunstancias, máxime después de haber llegado «tocado» al partido, como reconoció posteriormente Ania.
Sintes, exigido desde el primer minuto
El otro gran foco quedó situado en el centro de la defensa. La lesión tempranera de Rubén Alves -otro que llegaba entre algodones-, que apenas aguantó cinco minutos sobre el césped, obligó a reactivar a un Xavi Sintes que no participaba desde la jornada 34. Y el balear acusó el escenario.
Especialmente señalado quedó en la segunda diana visitante. Apenas un minuto después del 0-1, una acción mal interpretada entre el central e Iker Álvarez terminó dejando el balón servido para Jetfé, que aprovechó el desconcierto para firmar el segundo tanto del Albacete. Una jugada que terminó condicionando por completo el encuentro.
Más allá de esa acción concreta, el ex del Sevilla Atlético sufrió en los duelos al espacio y se vio muy exigido durante buena parte de la noche, hasta acabar siendo sustituido en el arreón final en busca de más población para el frente de ataque cordobesista, que no encontró forma de arañar nada del pleito.
Tres nombres para un mismo carril
También el costado izquierdo vivió una noche de continuos ajustes. Ignasi Vilarrasa arrancó como titular y completó una primera mitad sin excesivo brillo, aunque tampoco especialmente comprometida. Sin embargo, el descanso trajo el primer cambio de dirección: Diego Bri pasó a ocupar el lateral para tratar de añadir profundidad y agresividad ofensiva junto a Kevin Medina.
El movimiento tampoco terminó de alterar el escenario y, ya en el tramo final, Ania volvió a agitar el tablero. Entonces apareció Juan María Alcedo, inédito desde enero, primero por lesión y después por decisión técnica. El roteño ingresó para ocupar el carril izquierdo y liberar definitivamente a Diego Bri hacia posiciones más ofensivas.
En esencia, otro parche más dentro de una defensa construida a retales. Una línea que, entre lesiones, improvisaciones y falta de continuidad, terminó convirtiéndose frente al Albacete en uno de los principales síntomas del desgaste con el que el Córdoba CF encara el cierre de temporada, ya sin acicates clasificatorios.