Apuesta por el choque entre Marcell Jacobs y Fred Kerley en los 100 m; el italiano ya no es sorpresa y el estadounidense necesita rebajar su mejor marca antes de que termine 2025 para no entregar la corona sin pelear.

En los 400 m vallados, Karsten Warholm y Rai Benjamin repiten la receta de suspense: el noruego debe conservar la salida explosiva; el norteamericano, mejorar el tramo final. El récord puede caer en cualquier noche de verano europeo.

El duelo de fondo femenino entre Freweyni Hailu y Diribe Welteji en 1 500 m promete quiebras de ritmo que borrarán la barrera de los 3:50; ambas entrenan a menos de diez minutos caminando, pero evitan cruzarse en sesiones para no entregarse trucos.

El salto con pértiga se sube al aire: Mondo Duplantis ya no compite contra listones, sino contra la historia; la clave será si Emmanouil Karalis logra estabilizar los 6.05 m antes del Campeonato de Europa en Roma, donde la pista central será más rápida que nunca.

100 Metros Masculino: El Duelo de Velocistas

Apuesta por la final de París 2025 como termómetro: si Lyles baja de 9.80 s en agosto, colecciona fotos de su técnica de salida y compárala con el 0.105 s de reacción que Sainville consiguió en Roma; repite ese análisis fotograma a fotograma durante las semifinales del Mundial de Tokio 2025 y tendrás el patrón de bloqueo que definirá quién impone la marca previa a los Juegos de Los Ángeles.

El cronómetro dirá la verdad.

VelocistaMejor marca 2024Récord personalHorizonte 2025
Noah Lyles9.83 s9.69 s9.65 s objetivo
Marcell Jacobs9.87 s9.80 sretorno tras lesión
Oblique Seville9.86 s9.86 ssub-9.80 s
Ferdinand Sainville9.90 s9.90 sconsistencia sub-10 s

El Regreso de Campeones

Si quieres ver a los ídolos que retornan, marca en rojo el Meeting de Rabat y la Golden Gala de Roma: allí anunciarán su calendario previo a los campeonatos mundiales de 2026.

Usain Bolt ya no está, pero su sombra sigue siendo larga. Yohan Blake, a sus 36, firmó con una marca china de tacos y promete bajar de 9.90 en los 100 m. Se entrena a 1 600 m de altitud en los alrededores de Kingston, sin cámara que lo grabe, solo cronómetro y coach Glen Mills que lo acecha con un cigarro entre los dientes.

  • Allyson Felix se fue a la maternidad y volvió dos veces más rápida: 49.50 en los 400 m en Eugene tras 18 meses de ausencia.
  • Mo Farah bajó al kilómetro vertical de Font-Romeu: 29.30 minutos, nada mal para quien cumple 43 en marzo.
  • Sergey Shubenkov cambió el colchón por una tabla de equilibrio y ya roza los 12.90 en 110 m vallas.

Los sponsors pagan más por un ídolo que regresa que por un novato que irrumpe. Nike renovó a Shelly-Ann Fraser-Pryx por tres temporadas con cláusula de oro: si baja de 10.60, se activa un bono de 250 000 USD. Ella se ríe, se ajusta la trenza y exige pista bajo techo en febrero para probar zapatillas con placa de fibra de carbono que aún no tienen nombre.

¿Quién teme a los veteranos? Los jóvenes, claro. Erriyon Knighton, de 19, bloqueó a Carl Lewis en redes sociales tras leer que “los 19 años no saben lo que es resistir 20 carreras en verano”. La respuesta del pupilo: 19.49 en la curva de Zúrich. El reto está servido.

  1. Blake vs. Knighton en los 200 m: primera bomba en julio en París.
  2. Fraser-Pryx vs. Shericka Jackson en los 100 m: duelo de milésimas.
  3. Farah vs. Jacob Kiplimo en los 10 000 m: el ugandés quiere desterrar al británico del podio.

La clave no es el bronce, ni el oro; es la taquilla. Estadio Olímpico de Roma llenó 55 000 localidades en 45 minutos cuando anunciaron que Allyson y Shelly correrían la misma tarde. El récord de venta anterior era de 2019, con 32 000. Los organizadores ya piden cierre de calles alrededor del estadio para montar pantallas gigantes.

Regresan, sí, pero con deberes. La Agencia Mundial exige tres controles fuera de competición antes de julio de 2026 para correr en calidad de invitados. Blake ya cumplió dos; Farah se sometió al primero en plena Navidad, con 12 grados bajo cero en Londres. El que se niegue quedará fuera del show, y el show, esta vez, será épico.

Nuevas Promesas del Sprint

Apuesta cuota por Letsile Tebogo: el botsuano de 20 años ya bajó de 9.90 en cien metros y planea atacar el 19.30 en 200 m. Su técnica relajada y zancada de 2.40 m convierten cada salida en una exhibición de potencia sin desgaste muscular visible; si mantiene la frecuencia bajo 0.86 entre pasos, podrá romper el récord mundial sub-23 antes de París.

Detrás, la brasileña Gabriela Mourão acelera los 400 m en 49.7 con solo dieciocho años. Entrena repeticiones de 150 m a 95% con descansos de 90 s, un método que le permite cerrar los últimos 40 m sin pérdida de cadencia. Tras ganar el Sudamericano juvenil, firmó con una marca europea y pasará la temporada de invierno en Lisboa, donde el clima suave le ayudará a pulir el cambio de ritmo en la curva.

El caribeño Andrés King saltó de 10.45 a 10.06 en seis meses tras añadir peso muerto a 3 m s y cuatro series de cinco saltos con pértiga de 30 kg. Corre con tacos talla 40,5, dos por debajo de la media, para aumentar la frecuencia sin sacrificar longitud de zancada. Su entrenador oculta los tiempos de reacción oficiales, pero filtró que ronda 0.108 s. Si mantiene la cadera estable en la fase de máxima velocidad, firmará el primer sub-10 de su isla antes de cumplir diecinueve años.

Récords a Batir

Apunta el 12,80 m en salto con garrocha si quieres ver la primera marca planetaria caer antes de septiembre de 2025; Mondo Duplantis entrena ya con pértigas de 6,25 m y la Fédération Française ha encargado nuevas baterías de sensores para medir alturas que hasta ahora parecían de ciencia-ficción.

La línea de los 3:43 en milla sigue intacta desde 1999; Jakob Ingebrigtsen ha cerrado cuatro sesiones de 1 000 m por debajo de 2:25 y el proyecto noruego de pista flotante en Bergen podría albergar el intento en agosto, cuando la temperatura ronde los 16 °C y el viento quede anulado por los muros de madera del nuevo velódromo.

El récord femenino de 400 m vallas (50,68) se tambalea: Femke Bol ha pasado los 48 segundos en un entrenamiento dividido (350 m + 50 m) y Sydney McLaughlin-Levrone acaba de fichar por un grupo de bio-mecánicos que trabaja con reactores de 200 Hz para afinar el paso entre valla y valla sin rozar el obstáculo.

En fondo, las marcas de 29 minutos en los 10 000 m femeninos y de 12:30 en los 5 000 m masculinos resisten desde Beijín-2021; Letesenet Gidey y Joshua Cheptegei han fijado sus micro-ciclos en 240 km semanales a 2 400 m de altitud en el escarpado terreno volcánico de Bahir Dar, donde el aire contiene un 7 % menos de oxígeno que en el llano.

El heptatlón necesita 7 300 puntos para batir la plusmarca de Nafi Thiam; la belga ha sumado 1 kg extra en lanzamiento de jabalina y se ha medido 1,98 m en salto de altura en sala, mientras que Anouk Vetter, por su parte, ha roto el cero en los 100 m vallas con 12,62 y firma ya 6,15 m en longitud, números que, si se combinan, dejarían la marca en un simple recuerdo.

Salto Largo Femenino: La Batalla por la Gloria

Registra ya los nombres de Ivana Vuleta y Tara Davis-Woodhall en tu calendario; su próximo duelo en París será la llave para adivinar quién romperá el 7,10 m antes de los Juegos de Verano.

La serbia atraviesa una racha de seis finales invictas bajo techo. Su técnica de penúltimo apoyo más largo le añade casi 30 cm al vuelo, un margen que la estadounidense intenta neutralizar con velocidades de entrada superiores a 9,5 m/s. Entre ambas suman nueve de las diez mejores marcas del año, dejando al resto del pelotón jugando un segundo partido.

En el plano táctico, la clave estará en la primera ronda: quien pase la marca de 6,85 m sin exceder los 20 °C de temperatura en la pista evitará los tres saltos extra que desgastan la rodilla. Ese detalle decide campeonatos desde hace lustros.

Detrás, la británica Jazmin Sawyers ha rebajado su récord en 11 cm durante el invierno, mientras la nigeriana Ese Brume entrena con lastre de 2 kg en los tobillos para ganar potencia. Ambas necesitan 6,70 m para meterse en la final, pero si el viento cruza a más de 1,2 m/s, su longitud media cae 15 cm y el guion cambia.

La Federación Internacional modificará el límite de plataforma de aproximación a 45 cm a partir de la temporada entrante; la nueva regla beneficiará a las velocistas puras, penalizando a las que dependen del impulso vertical. Vuleta ya ha ensayado con ese margen en Belgrado y perdió apenas 4 cm, mientras Davis-Woodhall aún ajusta el último paso.

Apuesta por una marca de 7,05 m para llevarse el oro en la cita europea de Roma; si el día está nublado y la pista ronda los 23 °C, ese número puede ser suficiente para batir el récord continental y sellar el duelo más esperado desde los tiempos de Heike Drechsler.

Las Defensoras del Título

Las Defensoras del Título

Apuesta por Faith Kipyegon si quieres ver cómo se desgarran los cronómetros: la keniana ya prepara en Kaptagat series de 12×400 m bajando de 62 s con 60 s de recuperación, un plan que le ha servido para conservar sus dos coronas olímpicas y que repetirá hasta que la milla mundial deje de temblar.

La estadounidense Athing Mu no suelta el 800 m desde Tokio. Tras una temporada 2023 rota por una caída en Mónaco, la velocidad de 1.54.97 sigue siendo suya y la marca que todas buscan. Entrena en Trenton bajo la mirada de su hermano, quien la hace cerrar cada sesión con 6×300 m en 36 s, pasando la última en 34. La sudamericana Marileidy Paulino, campeona de 400 m, se ha mudado a Jacksonville para trabajar resistencia con relevos de 500 m + 300 m, ambos por debajo de 52 y 34 s, y ya firma 48.4 en control.

  • Sydney McLaughlin-Levrone, reina de 400 vallas, bajó el récord a 50.65 y avisó que el próximo verano puede correr los 400 m lisos. Su entrenador instauró bloques de 6×200 m en 22.8 con solo 90 s, seguidos de 3×150 m vallando a 16.2.
  • Femke Bol se quedó con la plata, pero en pretemporada ya clava 50.2 en llano y 52.1 con obstáculos: la holandesa planea doblar participación en los 400 m y 400 vallas para exprimir sus 35 km semanales de volumen a 3.15 el km.
  • Gudaf Tsegay, campeona de 10 000 m, se ha pasado al 5 000 m con 14.13 en Estocolmo; la etíope alterna 25 km a 2.55 con repeticiones de 8×1 km en 2.40, recuperando 90 s trotando.

La polaca Natalia Kaczmarek ostenta el 400 m indoor con 49.48. En Spala entrena con trineo de 20 kg: 8×120 m en 13.2, descanso 3′, luego 4×80 m en 8.9. La jamaicana Shericka Jackson, dueña de 200 m, afinó el giro de cadera y ya cruza la línea en 21.41; en Kingston reparte 6×300 m en 34.5 con 2′ de pausa. Mientras, la keniama Beatrice Chebet defiende el 5 000 m con 14.05, y para no relajarse cierra cada microciclo con 3×2 km en 5.40 sobre 2 400 m de altitud. Con ese arsenal, el cartel femenino amenaza con pulverizar marcas antes de que las gradas suenen a rebato.

Estrellas Emergentes

Estrellas Emergentes

Apuesta ya por el keniano Joseph Kiprop, 19 años, 1.500 m en 3:29.78; su zancada de 2,33 m lo hace imponente en el último giro y los rivales europeos ya lo han apuntado como el próximo rey de la distancia.

En el cono sur nació un fenómeno de altura: la argentina Micaela Sierra superó 1,97 m a los 17 y entrena con varas de 5 m; si en los próximos meses iguala los 4,80 en pértiga, sumará un título juvenil que hace diez años parecía imposible para la región.

El relevo 4×400 femenino de Nigeria, con la sprinter de 18 años Grace Akintola en el segundo poste, bajó a 3:25.1 en un meeting nocturno de Baton Rouge; si mantienen ese ritmo, batirán la plusmarca continental y podrán plantar cara a Estados Unidos en los próximos ciclos de copa del mundo.

Preguntas frecuentes:

¿Quién tiene más opciones de romper el récord de los 400 vallas antes de 2026, Femke Bol o Sydney McLaughlin?

Bol necesita bajar 0.30 s para igualar a McLaughlin. Su progresión de 2023 indica que puede recortar 0.08 s por temporada si mantiene la frecuencia de competencias. La holandesa mejora más en los 400 lisos que en vallas, así que su clave será aumentar la velocidad entre obstáculos sin perder ritmo. McLaughlin, por su parte, corre 52.2 en lisos, casi un segundo más rápido que Bol. Esa diferencia de velocidad pura sigue siendo la barrera más dura de superar. Si Bol baja de 52.5 en 400 lisos y reduce un paso entre el quinto y sexto vallado, podría acercarse a 50.6 en 2025. El récord de 50.68 sigue siendo de McLaughlin, pero la ventana se estrecha.

¿Por qué se habla de una “nueva guerra fría” entre Addy Wiley y Freweyni Hailu en los 1500?

Las dos nacieron en 2004, se estrenaron en mayores en 2022 y ya han intercambiado récords nacionales. Wiley bajó a 3:55.33 en Mónaco 2023; Hailu respondió con 3:55.47 en Zagreb. Ambas corren los 800 por debajo de 1:58, así que la pelea se traslada a quién logra mejor cierre. La etíope cierra en 57 s los últimos 400; la norteamericana en 58, pero arranca más rápido. A medio plazo, el límite será la marca de Faith Kipyegon (3:49.11). Para llegar, necesitan promediar 66 s por cada 400. Entrenadores hablan de 120 km semanales para Wiley y 150 km para Hailu. El choque está programado en Eugene, Roma y Bruselas en 2025. El récord del mundo está en la línea de salida.

¿Cuál será la primera marca en caer antes de 2026: el salo con pértiga de Mondo o el triple de Yulimar Rojas?

Duplantis tiene margen de 9 cm sobre su propio récord; Rojas de 74 cm. La pértiga depende de una sola velocidad de impulso (36 km/h) y un ángulo de plantada que ya domina. El triple necesita tres fases estables: Rojas salta 15.74 con 14.50 en la primera fase, 16.20 en la segunda y 13.90 en la tercera. Para superar los 16 m necesita pasar 15.60 en la segunda fase sin perder velocidad. Técnicos calculan que debe ganar 0.8 m en el segundo salto. La diferencia de tiempo es clara: Duplantis puede superar 6.25 en cualquier reunión; Rojas requiere tres brincos perfectos en una sola tarde. El sueco lo hará antes.

¿Cómo puede una carrera entre Athing Mu y Keely Hodgkinson cambiar el 800 femenino antes de 2026?

Mu corre 400 en 48.8; Hodgkinson en 51.2. Esa velocidad base permite a la americana pasar 400 en 54 sin desgaste. Hodgkinson debe pasar en 55.5 y confiar en un cierre de 56.5. La británica ya bajó a 1:54.61 en 2023; Mu está en 1:54.97. La diferencia está en el último 100. Mu corre 13.1; Hodgkinson 13.8. Para ganarle, la europea necesita cerrar en 27 s los últimos 200. Su entrenador planea series de 350 en 44 s con 90 s de pausa. Si logra repetir cuatro seguidas, podrá irse a 1:53.8. Mu, por su parte, entrena 500 en 65 s para no perder velocidad. El choque está fijado en Zúrich 2025. Si ambas bajan de 1:54 en la misma carrera, el récord de Jarmila Kratochvílová (1:53.28) volverá a temblar.

¿Quede algún duelo real entre Duplantis y Karsten Warholm en 2026, o es puro marketing?

Los dos llevan meses lanzando guiños: Duplantis habló de «probar los 400 m vallas» y Warholm respondió que «el que quiera probar mi especialidad que se prepare». En Roma 2025 ambos firmaron contrato para una exhibición 100 m lisos + 200 m vallas en la misma tarde; el ganador absoluto se lleva 150 000 € y un cupo automático al Meeting de París 2026. Si se confirma la lesión de Warholm (muslo derecho), el sueco pasará a correr solo 100 m y se medirá al plusmarquista italiano Jacobs. Así que el cruce existirá, pero no será en sus pruebas fuertes.

¿Por qué el artículo nombra a Marileidy Paulino como la «bestia de los 400» y no a McLaughlin-Levrone?

Porque los 400 m planos y los 400 m vallas ya se han convertido en especialidades casi separadas. McLaughlin-Levrone bajó el listón a 50.65 s en vallas, pero no ha corrido un 400 m liso en dos años. Paulino, en cambio, cerró 2024 con 48.47 s y sumó seis victorias en la Diamond League. El texto apunta a que la dominicana puede romper la barrera de los 48 s en condiciones de altitud de Ciudad de México en 2026, algo que ninguna mujer ha hecho tras la era de Koch. Además, el choque programado en La Nucía (España) entre Paulino y Sydney se haría en pista de 200 m indoor; allí la velocidad de Paulino se acerca más a la de la norteamericana.

Me quiero ir a ver el campeonato mundial de campo a través 2026 en Tallahassee; ¿merece la pena si solo tengo cuatro días?

El circuito transcurre en el Elinor Klapp-Phipps Park: 2 km de arena roja, repechos de 30 m y un puente de madera sobre el lago. La organización ha limitado la entrada a 4 000 espectadores por jornada; las entradas cuestan 35 $ si las compras antes de octubre de 2025, después 60 $. El viernes hay carreras juveniles por la mañana y la final femina senior al atardecer; el sábado sucede la prueba masculina y la mixta por relevos. Tallahassee tiene vuelos directos solo desde Atlanta y Miami; si llegas por coche, el aparcamiento oficial cuesta 10 $ y está a 12 min andando del circuito. Con cuatro días puedes ver los dos grandes campeonatos y aún sobra tiempo para recorrer el centro histórico y probar los tacos de cordero del restaurante «Kool Beanz». Reserva alojamiento cerca de Thomasville Road: los autobuses lanzadera pasan cada 20 min y te ahorras el atasco de entrada al parque.