Lo importante y lo urgente
Pasó el fin de semana de la Final a Cuatro de Badalona, momento que desde hace ya varios años el Unicaja se había acostumbrado a señalar como importante en el calendario de la temporada.
Aparte de los recuerdos que el equipo se trae de Cataluña, de gran calado para esta versión del Unicaja, quizá habrá que variar el concepto que mucha gente muestra sobre esta competición, que algunos siguen pensando que se gana sólo con decir «somos un equipo ACB». Si en Málaga no estamos felices siendo el equipo español que ha quedado más arriba, no imagino en Tenerife, Badalona o Las Palmas.
Siendo más concretos, lo que ha ocurrido este fin de semana no ha sido sino sacar a la luz lo que se había situado fuera del foco mediático desde no sabemos cuánto tiempo. Viendo desde hace años cómo funciona el club y la cúpula directiva que tiene ahora, o el asunto Chris Duarte es un antes y después para el Unicaja o, como en todo, la paciencia tiene un límite y una oportunidad a aprovechar. librea.one
Ya sabemos de sobra los hechos y cómo se han precipitado. Sabemos que las expectativas generadas desde el mismo club con un jugador que salía de la NBA (como tantos) han sido siderales desde el primer momento. Todo esto que se despliega en su momento contaba con el beneplácito de todos los actores y sirviera para alimentar el ego del protagonista, que ha quedado demostrado que no necesitaba estímulos ajenos, que ya los traía de serie, y ahí, las prioridades tenían su propio orden.
Visto lo ocurrido, que en la mañana del mismo día que el equipo se jugaba la semifinal frente al AEK apareciera un vídeo musical en el que el jugador y su esposa eran los protagonistas, no tenía mayor incidencia, pero dejaba claro la implicación y por dónde iban las prioridades. Posteriormente, la no convocatoria alimentaba más el desencuentro y la presencia del dominicano en el segundo equipo de la temporada en la BCL termina desencadenándolo todo la mañana del viernes.
Con un manejo de redes sociales digno de la media (ya saben, esos perfiles de nombre inventado, imagen falsa y habitual en la reclamación de respeto), el jugador deja claro que el que está con Dios es él y que su presencia aquí es por un destino manifiesto. Ahí hay un par de cosas que no entiendo: si al lado de Dios hay sitio para más gente y cómo es que la NBA lo dejó ir.
El mensaje incendiario que puede volver a verse cómodamente en estas páginas fue acompañado de otro de su mujer y al poco tiempo retirado, sustituyéndose por una disculpa ante todo el mundo, convirtiéndose en una «recogida de cable» de las que son complicadas de olvidar, pero reconducir esto suena imposible.
Que a Chris Duarte se le incluya en el segundo equipo de la competición me llama la atención, sobre todo porque el paso por Málaga ha sido más de deseos que de realidades, decidiéndose los integrantes de los quintetos por votación entre entrenadores, medios, jugadores y aficionados con peso diferente en la votación. Suena más a que está ahí porque había que poner a un jugador del Unicaja que otra cosa, ya que, entre los dos quintetos, los otros tres participantes de la Final a Cuatro tienen dos jugadores cada uno, además de uno de Joventut, Galatasaray y ALBA Berlín. Quizá explique que haya jugadores con mejores números que Duarte que no aparecen.
Lo cierto es que, tras la victoria del Unicaja en el partido del sábado y la apertura de expediente al jugador, o sea, lo urgente, hay que irse a por lo importante porque ahora toca encarar los cuatro partidos y medio (hay que volver otra vez a Badalona) para poder alcanzar o no el play off. Único medio sobre el papel para jugar la BCL otra vez evitando una previa en la que nadie quiere participar.
La duda que el propio Unicaja ha cernido sobre sí mismo durante la temporada hace que fiarse del equipo sea una apuesta de tan alto riesgo como la realizada con Chris Duarte. Podemos pensar que, a causa de este incidente, el grupo va a ganar la solidez que ha echado en falta todo el año, lo cual daría para algunos una solución fácil para explicar la mala temporada y eso sería el error más grave.
La resolución del tema Duarte no tiene pinta de ser ni fácil ni gratis, recordando cómo se gestionó el finiquito de Fotis Katsikaris, pero lo que no tenía defensa alguna era -naturalmente- la permanencia del jugador. Pero pensar que el único problema o error en la temporada está en Duarte y que con el expediente al mismo se soluciona todo es poner la primera piedra para perpetuar una época oscura en el club.
Que las intenciones del club de renovar al entrenador ya estaban antes no debe extrañar y ahora parece que toman otro impulso pese a tener contrato. Aunque la responsabilidad del mal rendimiento de este año hay que extenderlo más allá de la cancha, no sería la primera vez que Ibon Navarro renovara más por sensaciones que por los resultados inmediatamente anteriores, aunque el crédito ganado los años anteriores tampoco puede ignorarse.
La premura en necesitar que el equipo rinda de inmediato, con dos partidos esta misma semana y sin posibilidad de fallo, no debe despistarnos. Hay mucho que analizar de este curso y más que trabajar cara al próximo. Ánimo y a acertar.
El Zamora CF, ante su séptimo intento de llegar a Segunda División
El Zamora CF volverá a intentarlo. El equipo rojiblanco disputará entre finales de mayo y junio su séptima fase de ascenso a Segunda División, una clasificación que quedó certificada este domingo cuando se superó al CD Lugo (1-3) en otra gran actuación de un vestuario que llega a este momento de la Liga en su mejor momento. Prueba de ello es que los de Óscar Cano acumulan cinco victorias consecutivas y ocho en las últimas diez jornadas, lo que les ha permitido erigirse como el plantel más en forma de los últimos dos meses y medio, y mostrarse intratables para sus rivales. A pesar de las lógicas (y merecidas) celebraciones al saber que pelearán por alcanzar el sueño del fútbol profesional, con todo lo que eso significa para el club y la ciudad, todavía quedan cuestiones importantes por decidir en las dos jornadas restantes. A estas alturas, el Zamora CF es tercero en la tabla con 61 puntos en su casillero, a tres del segundo, el Celta B, y con una ventaja de 4 y 5 respecto a sus perseguidores, Pontevedra y Castilla, lo que abre otro objetivo: luchar por el factor campo.
Desde el vestuario, que está muy cerca de asegurar la tercera plaza, ya avisaron semanas atrás de que no renuncian a alcanzar y superar al filial celeste y eso tratarán de hacer en los encuentros restantes: el primero ante el Cacereño que visita el domingo el Ruta de la Plata (17.30 horas) en busca de dar un paso más hacia la permanencia, para cerrar el sábado 23 en casa de un Arenas que no se juega nada en un enfrentamiento que también tendrá horario unificado a partir de las 18.30 horas.
Una vez concluida la temporada regular en los dos grupos de Primera RFEF quedará definido el primer rival sabiendo que los cruces están claros: segundos contra quintos y terceros contra cuartos. Echando un ojo al otro grupo, todavía no está decidido ni el campeón. En estos momentos, el líder que ascendería de forma directa es el Eldense con 66 puntos, seguido de Sabadell (65), Atlético Madrileño de Fernando Torres (64), un viejo conocido como el Villarreal B (59) que de acabar así volvería ser rival en el play-off, y el CE Europa, con 57 puntos en su casillero, aunque le siguen de cerca sin renunciar a nada Cartagena y Algeciras.
Así las cosas, toca esperar dos semanas para iniciar la siguiente lucha, una pelea por el ascenso que el club de la capital del Duero ya ha vivido en seis ocasiones rozando en dos de ellas la gloria.
Seis fases de ascenso hasta la fecha
En la época de José María Casas en la Presidencia, el Zamora trató de alcanzar la gloria de la Segunda A en cinco ocasiones. De la mano de un entrenador mítico como es Miguel Ángel Álvarez Tomé, el club se clasificó para su primer play-off, todavía en formato liguilla, donde se enfrentaron a Amurrio, Cádiz y Nástic, siendo el ascenso para los de Tarragona.
Dos años más tarde, en la 02-03, de la mano de Corchado se volvieron a clasificar y esta vez se midieron a Algeciras, Athletic B y Burgos, que fue el equipo que dio el salto. Ya en la temporada 04-05, con Balta en el banquillo y siendo cuartos, fue la primera vez que se acarició de verdad el fútbol profesional. Tras superar al Sevilla Atlético con un gol de falta de Aiert Derteano, el oponente fue el Castellón. Tras ganar en el Ruta por 2-1 con goles de Aiert y Curiel, se llegó al partido definitivo en un cruce donde los goles fuera de casa valían todavía doble, y ahí no fue posible y el equipo se quedó con la miel en los labios. Igualmente se estuvo muy cerca en el curso 07-08 cuando en la primera eliminatoria se superó al Linares, pero se cayó ante el Rayo Vallecano, mientras que la temporada posterior no se pasó del primer cruce ante el Villarreal B.
A partir de ahí hubo que esperar doce años para volver a pelear llegar a Segunda División. De hecho, antes de eso hubo un descenso a Tercera y con Víctor de Aldama en la Presidencia y Movilla en el banco, en 2020, en plena pandemia se regresaba a la categoría de bronce, y meses más tarde, tras la temporada de reestructuración en el fútbol, el equipo certificó la novedosa Primera RFEF y peleó por la Segunda en Almendralejo. El rival fue el Badajoz, que superó a los zamoranos, aunque el ascendido finalmente fue el Amorebieta.
Ahora, en la temporada 25-26 se volverá a pelear por llegar al fútbol profesional y nadie renuncia a nada puesto que, como dijo Carlos Ramos en sus redes: "Soñar es gratis, creer también y lo hicimos todos. El plan sigue su curso".
La extraña razón por la que una naranja en la carretera puede ser una señal de peligro
Encontrarse una naranja en mitad de la carretera no suele despertar sospechas. La mayoría de conductores piensa que se trata simplemente de mercancía caída de otro vehículo o de basura arrastrada hasta el arcén. Sin embargo, algunos expertos en seguridad vial advierten de que ciertos objetos aparentemente inofensivos pueden utilizarse para provocar incidentes intencionados.
Truco o trato
El Madrid se encontró ante una de esas bromas pesadas que solo sabe fabricar el fútbol: ver al gran rival proclamarse campeón en la cara, en el Camp Nou, en directo, en un Clásico y con todo el mundo mirando.
El Madrid se presentó con una pregunta muy simple: Competir o no. Por lo visto, eligió la segunda. Y cuando un equipo grande elige no luchar, el castigo no es solo el marcador. El castigo es la imagen. La sensación de que algo se ha roto por dentro.
El Barça ganó 2-0, cerró la Liga y puso el espejo delante del rival. No hizo falta una goleada, que podría haber sucedido. Tampoco buscó humillar, bastó con jugar como un equipo frente a un conjunto que pareció, una vez más, la suma de futbolistas desconectados y sin un objetivo común.
De Vinicius y su capacidad de liderazgo, esta vez no hablaremos. Ese fue el truco: No fue un Clásico. No fue una final. El equipo blanco no compitió. Era la última oportunidad para decir “aquí estamos”, pero fue más de lo mismo.
Si era una prueba de carácter, el Madrid no la pasó. Ni orgullo, ni reacción, ni gen competitivo. Todo ese vocabulario que tantas veces le ha salvado cuando el fútbol no alcanzaba, hoy ya no existe. Mucho nombre, poco equipo. Mucha camiseta, poco orgullo.
El equipo merengue empezó a perder antes de perderlo. Lo perdió en la mirada o en la inexistente presión. Hoy no tiene una idea colectiva a la altura de su escudo, tiene futbolistas capaces de ganar un partido con una acción aislada, pero no un equipo capaz de sostener una temporada desde la ambición semanal.
El Barça olió la poca gana y fue directo al cuello. Rashford golpeó primero. Ferran remató después. En menos de media hora, el Madrid ya estaba jugando contra el marcador, contra el ambiente y contra sí mismo.
Lo grave no fue ir por detrás, eso le pasa a cualquiera, lo grave fue no rebelarse. No hubo furia, ni plan alternativo, ni esa agresividad mínima que separa una derrota digna de una rendición silenciosa. Este Madrid no tiene alma colectiva. No entendió que el día era único para su rival. No tuvo ese punto de rabia que exige un Clásico cuando el rival te puede ganar la Liga en la cara.
Ahí está la palabra. Competir. Eso no sucedió. El Madrid no lo hizo. El Barça, en cambio, sí. Jugó con la contundencia de quien sabe lo que se juega y que va a por ello. Fue una noche de autoridad. De presión, orden y colmillo. De un equipo que entiende que los títulos se ganan con talento, pero se certifican con hambre.
El Madrid salió del Camp Nou con una derrota y una pregunta: ¿cuál es el plan ahora? No basta con acumular estrellas. No basta con invocar a la historia. La historia pesa cuando la empujas, pero si la usas como refugio, se convierte en coartada.
Este Madrid necesita dejar de hacerse trampas. Truco o trato. El Barça salió campeón. El Madrid salió señalado. La diferencia no estuvo solo en el marcador. Estuvo en algo más duro: uno quiso ganar la Liga. El otro ni siquiera supo cómo pelearla. El partido fue una radiografía de lo que son ambos equipos hoy.
El fracaso de las cuatro grandes estrellas del Real Madrid
La plantilla del Real Madrid es rica en recursos individuales. Cuatro de sus estrellas están entre los seis jugadores más valiosos de la Liga junto a Lamine Yamal (200 M€) y Pedri (150), pero ninguno ha estado a la altura para guiar a su equipo a cotas más altas. Y lo han hecho por segunda temporada consecutiva para decepción del madridismo.
Mbappé y Vinícius
Kylian Mbappé (200), Vinícius (150), Jude Bellingham (140) y Fede Valverde (120) han sido protagonistas negativos por su irregular rendimiento o por estar inmersos en conflictos internos que han perjudicado al equipo cuando eran ellos los que tenían que dar ejemplo. El valor de mercado que suman juntos es de 610 M€, que no corresponden ni de lejos al rendimiento de esta temporada.
Alguno se refugia en lograr datos estratosféricos como los 41 goles marcados por Mbappé. Sin embargo, el francés no hace equipo. Es un verso libre sobre el campo, que se aleja de sus compañeros. A eso suma sus escarceos extradeportivos, con lesiones y apariciones aparentemente interesadas cuestionan su compromiso. La afición le ha tomado la matrícula y o cambia su filosofía de juego, o exigirán que se vaya. La petición ‘Fuera Kylian Mbappé’ supera los 60 millones de firmas en plena crisis del Real Madrid.
A Vinícius le queda un año de contrato y ha querido demostrar que merece que el club le pague lo que demanda e igualar en ingresos a Mbappé. Una renovación que sigue en al aire pese al interés de Florentino Pérez de que siga. Su temporada ha sido aceptable, pero se ha salido del tiesto al capitanear la revuelta contra Xabi Alonso. Fue el principio del fin de la paz en el vestuario. Las rebeliones se han multiplicado desde aquel incidente en el Clásico protagonizado por el brasileño y que acabó con la destitución del técnico meses después.
Bellingham y Valverde
Bellingham ha hecho una mala temporada. Se puede escudar en que la empezó lesionado, pero ha estado muy por debajo de su nivel en los 37 partidos en los que ha participado. No ha respondido a lo que se esperaba de él, incluso Güler le ha superado claramente. A eso añade que se alió con Vinícius contra Xabi, ayudándole a destruir la armonía de la caseta. Su bajón ha sido detectado incluso por Tuchel, seleccionador inglés, que ha dejado de contar con él como fijo en el once de los ‘tres leones’.
Valverde ha hecho una de las peores temporadas desde que está en el Real Madrid. Ha aparecido y desaparecido de forma constante. Su actitud tampoco le ha ayudado cuando los entrenadores recurrieron a él por su versatilidad para utilizarlo en posiciones que no son la suya. Es el más veterano del equipo, compartió vestuario con la vieja guardia ya desaparecida, pero parece no haber aprendido nada. Su rifi-rafe con Tchouameni es el epílogo a un mal año del uruguayo.
