Blanca Hervás: "He llorado, he vomitado y he sufrido con las 'pájaras', pero ya lo voy llevando mejor"
Blanca Hervás ya es uno de los iconos mediáticos de esta nueva generación de atletas que parecen empeñados en romper pronósticos y en llevar al atletismo español a unos nuevos parámetros de talento y de regularidad.
A sus 23 años, la madrileña ha encontrado el equilibrio perfecto en una de las pruebas más duras y exigentes, la vuelta al aire libre y las dos vueltas en pista cubierta. Sin referencias más allá del tartán y con la necesidad de regular en la última prueba de velocidad, ella no deja de mejorar. tbzikra.com
El reciente Mundial bajo techo de Torun la ha elevado ya a los altares, con sendas últimas postas que llevaron a la plata al 4x400 mixto (junto a Paula Sevilla, David García y Markel Fernández) y al bronce al 4x400 femenino, con la propia Sevilla y las jóvenes Rocío Arroyo y Ana Prieto.
Hervás ha estado concentrada esta semana en el CAR Sant Cugat con otros 31 atletas que forman la preselección para los World Relays que se disputarán en Gaborone (Botswana) el 2 y el 3 de mayo, donde se repartirán billetes para los Mundiales de Pekín'27. En el recuerdo está la colosal actuación española el año pasado en Guangzhou, con un histórico oro en 4x400 femenino. De esto y de todo conversó largamente la madrileña con SPORT.
¿Cómo se encuentra?
Pues muy bien. Muy feliz, muy ilusionada con los campeonatos que vienen y muy agradecida por todo el recorrido que hemos hecho como equipo y también individualmente.
¿Las dos medallas en Torun con una última posta espectacular han sido como subir otro escalón?
Sí, totalmente. Torun ha sido el principio de un 2026 que parece que viene muy fuerte y también el resultado después de muchísimos años de trabajo.
¿Se perdió una triplista y una 'combinera'?
(Ríe). Bueno, no sé cómo habría salido eso. Al final el 400 me ha llamado y me alegro mucho.
De los otros deportes que hacía, ¿a qué era buenecilla?
Me encantaban el esquí y el voleibol. Y la gimnasia... la verdad es que hacía un poco de todo, pero el atletismo me ganó.
No es normal que no hayamos fallado en los últimos cinco o seis campeonatos, Alguna vez nos puede pasar
¿Es importante para su nivel físico todo ese trabajo, no ya de atletismo, sino de otro tipo de deportes?
Sí, porque trabajas otras cosas, como la coordinación. Es importante, pero tampoco sé si habría conseguido los mismos resultados de no haber hecho todo eso antes. Supongo que no, porque todo ha ayudado. Más que físicamente, yo creo que es una cuestión mental, que te guste el deporte, que estés siempre en buena forma y que hagas amigos. Yo insisto Siempre en eso, porque sin amistades no hay deporte. Bien rodeada y aprendiendo a amar el deporte, acaban saliendo cosas.
Ahora tiene 23 años. ¿No le parece que todo ha ido todo muy rápido en el último año y medio?
Sí. Tengo la sensación de que cada año me da más miedo, por decirlo así. Nos estamos metiendo en un terreno precioso, que me encanta y en el que estamos disfrutando muchísimo, pero siempre intento recordar que hay que tener los pies en la tierra, que no es normal que no hayamos fallado en los últimos cinco o seis campeonatos y alguna vez nos puede pasar, pero hay que seguir soñando.
¿Cómo fue aquello de irse a la Universidad de Miami con 18 años?
Fue una decisión muy importante. Prioricé mis estudios y mi vida, porque por entonces no sabía si me iba a poder dedicar al deporte o no. Lo que sí sabía es que las carreras universitarias son tres o cuatro años y el deporte pueden ser 20. Además, allí podía seguir haciendo atletismo. No sabía si me iba a ir mejor o peor, pero me daba igual. Si no me iba bien, siempre supe que podía volver y que cuando me graduase volvería. Y así fue.
¿Llegó y el primer examen ya hizo en inglés?
Sí, claro (ríe). ¿En qué idioma lo iba a hacer? A ver, yo desde pequeña estudié en un colegio americano, así que el inglés no me supuso ningún problema. Además, con 15 años hice cuarto de la ESO en Estados Unidos. Vamos, que había estado allí en 'high school', conocía perfectamente el sistema y aposté por irme porque sabía las oportunidades que hay allí.
Los resultados no salieron, pero yo creo que los resultados de ahora son gracias a ese trabajo.
Por supuesto. Al cien por cien. Es que parece que volví a España y de repente soy una buenísima atleta y antes no lo era, pero los resultados de ahora son fruto de todos los años que llevo entrenando muchísimo. Los resultados en competición no me salían, pero mis entrenamientos fueron muy buenos y mi entrenador de ahora (Julio Rifaterra) me dice que no le quitemos mérito a mi entrenadora de allí. Mentalmente no fue lo mejor, pero físicamente me curtió. Evidentemente, hemos pulido cosas. Julio lleva también conmigo desde que tenía ocho añitos.
Flipo cuando me comparan con Femke Bol... ¡es que no estoy a su nivel!
¿Qué importancia tiene estar alegre y cómoda?
Es lo que me ha hecho conseguir estos resultados. El estar tranquila y el disfrutar, no solo con mi círculo, mi familia, mi entrenador y mi gente, sino también aquí con las chicas. Tenemos un equipo, el equipo de España, en el que se nota nuestra pasión. Al competir, antes y después, la unión es indescriptible. Eso lo es todo para mí.
A veces no le gusta que se lo repitan, pero yo la veo correr y veo a Femke Bol, un poco más bajita...
No, no, ¿cómo me va a disgustar eso? ¡Me encanta! Es una referente, tanto ella como Sydney (McLaughlin) o cualquiera de ese nivel. No es que no me guste, es que flipo, porque no me veo reflejada... ¡es que no estoy a su nivel! Entonces, lo agradezco infinitamente, me encanta y ojalá me lo sigan diciendo, porque será siempre positivo.
También son mediáticas sus 'pájaras'. Eso sí, me da que empieza a llevarlo mejor...
Sí, pero es verdad que últimamente estoy mejor y he aprendido que no era tan malo al ver las pájaras que se coge Rocío (Arroyo). No he visto una cosa igual. Mira que he sufrido, he llorado y he vomitado, pero últimamente lo estoy llevando mejor. El cuerpo también se está acostumbrando a estos ritmos, porque eran muy nuevos para mí hace muy poco tiempo. Creo que me estoy acostumbrando y el ver a una compañera que ha empezado en el 800 y lo sufre, pues tienes que darte cuenta de que no es tan malo. Ojalá la pobre vaya también adaptándose poco a poco y que ninguna cojamos esas 'pájaras'.
¿Le sorprende lo bien que domina la distancia?
Me sorprende lo mal que lo gestionaba antes y lo bien que hago ahora en comparación. Parece que mi punto fuerte haya sido siempre el último 100, pero hasta hace dos años hacía un buen 300 y en el último 100 me clavaba. Es que era mi punto débil, así que me sorprende que de repente se haya convertido en mi punto fuerte. Doy todo el mérito a mi entrenador por haber conseguido que sepa regular un poco más o que sepa aguantar y pueda tirar en la última recta.
¿Qué importancia tiene para usted el apoyo de Julio Rifaterra, su entrenador?
Al entrenador no se le ve tanto y los que nos llevamos todo el mérito y estamos en los medios somos los deportistas, pero su trabajo es fundamental. Nosotros acatamos órdenes y hacemos lo que nos gusta, pero el entrenador nos guía y está cada día con nosotros. En mi caso, es el que me ha hecho amar este deporte y ha conseguido que mantenga mis amistades desde que era pequeña. Se ha preocupado de que algo me ate al deporte y doy el cien por cien de mis logros a mi entrenador.
Estoy agradecida a que tengamos esta visibilidad y a que crezcan el deporte y las mujeres deportistas
¿Le gusta ser una atleta mediática?
A ver, estoy agradecida a que tengamos esta visibilidad y a que crezcan el deporte y las mujeres deportistas. Evidentemente es una presión, porque es nuevo y a veces la lías más, la lías menos y te gustas más o menos. Yo casi nunca me veo, porque no estoy acostumbrada, pero no puedo decir nada malo. Es agradecimiento puro.
¿Qué objetivos tienen en Botswana? ¿Van a volver a 'armarla' como hicieron en Guangzhou?
Ojalá. Este equipo no deja de sorprenderme, pero tengo los pies muy en la tierra y soy consciente de que no puede salir todo tan bien siempre. No sé qué pasará, pero vamos con grandes ambiciones. Somos seis equipos y ojalá estemos todos en el Mundial de Pekín, sería increíble. Por lo que a mí me toca, que es el 4x4 femenino y el mixto, ojalá estemos los dos en el Mundial y podamos defender el oro en Botswana.
A nivel personal, ¿qué objetivos tiene? Bajar de 51 en 400, ser finalista en el Europeo...
No soy muy de ponerme objetivos. Prefiero ir paso a paso y encontrarme con las cosas en vez de planteármelas antes, aunque poco a poco me estoy profesionalizando y voy dándome cuenta de que hay que ponerse objetivos, preparar las cosas y soñar. Entonces, después del resultado de Torun, por supuesto que miras al Europeo y, habiendo sido finalista en un Mundial, quiero ser finalista en Birmingham y eso implicaría bajar de 51. Si el camino sigue así de bien, serían dos grandes objetivos.
¿Finalista y ya está?
No lo sé, no lo sé. Me dicen que vengo de ser finalista en un Mundial, pero es que el 90% eran europeas y había alguna que no estaba. Es aire libre, es un Europeo y son palabras mayores. Quiero estar sana, quiero seguir y cuando llegue allí, ir pasando rondas una a una. Que no me pregunten por lo de después. Esto es partido a partido.
Fue una gran alegría cuando hice 51.15 en 400 en Vallehermoso, porque me devolvió un poco la confianza
La chica que estudiaba en Miami, ¿cuántas veces pensó que lo que está pasando ahora no sucedería?
Algunas veces. No tanto que no iba a suceder, sino que empecé a perder la ilusión y, sobre todo, la confianza. Habiendo hecho 53 segundos en 400 con 16 años, sí pensaba que podría estar en 51 de adulta. Dejé de confiar un poco y fue una gran alegría cuando hice 51.15 en Vallehermoso, porque me devolvió un poco la confianza.
Diga a la gente por qué tiene que ponerse delante de la tele el 2 y el 3 de mayo.
Hay que apuntarse a la tele, porque va a correr España, vamos a defender el país con todas nuestras fuerzas y os vamos a representar a todos. El año pasado ganamos, así que este año vamos a intentar estar otra vez en lo más alto.
Todo sobre el Covirán Granada-Unicaja de la Liga Endesa: fecha, hora y la doble opción que hay para verlo por televisión
El Unicaja, después de cuatro derrotas seguidas en la Liga Endesa, visita este fin de semana la cancha del Covirán Granada, colista de la clasificación. Un rival que parece propicio para que los verdes corten su actual mala racha de resultados en la ACB, con derrotas sucesivas ante Barça, La Laguna Tenerife, Surne Bilbao Basket y Valencia Basket.
Clasificación
Los verdes afrontan la jornada 27 de la Liga Endesa en el octavo puesto de la clasificación, el último de los que da derecho a jugar el play off por el título. Con un balance de 15-11 en la tabla, los de Ibon Navarro no tienen mucho margen de error si es que quieren asegurar su plaza en el Top 8 y jugar el play off por el título a partir del próximo mes de junio.
Sin Djedovic y Kalinoski
Nihad Djedovic y Tyler Kalinoski, en ambos casos por precaución, se perderán la cita en el Municipal de la capital nazarí. Por contra Tyson Pérez en casi seguro que vuelve y David Kravish también podría estar entre los 12 convocados para la cita contra los granadinos.
Apoyo de la "marea verde"
El Unicaja no estará solo en Granada. 150 aficionados viajarán en tres autobuses, mientras que al menos otros tantos lo harán en sus coches particulares, por lo que podrían ser hasta 300 los aficionados cajistas presentes en Granada.
Horario del Covirán Granada-Unicaja
El encuentro contra el equipo granadino se jugará este domingo, a partir de las 12.30 horas, en el Palacio de los Deportes de Granada.
¿Dónde se podrá ver por TV?
El encuentro entre los de Ibon Navarro y los del malagueño Arturo Ruiz se verá en directo a través de las cámaras de DAZN, la plataforma televisiva que tiene esta temporada los derechos para emitir los partidos de baloncesto ACB. En este caso, podrá verse también a través de #Vamos en Movistar+. Una vez acabe el duelo, se podrán leer en el sitio web de La Opinión de Málaga la crónica del partido, se podrán consultar las estadísticas, ver el vídeo resumen y también las declaraciones de los protagonistas.
Al Celta solo le queda volver
El Celta llora su eliminación, pero celebra el viaje. Canta su gente que olvida la superioridad abrumadora del Friburgo y solo traslada un agradecimiento sincero. Festejan el camino recorrido, la ilusión generada, los kilómetros soñando con ese Estambul que no llegará... y lo hacen convencidos de que no tendrán que esperar nueve años para verse de nuevo en una situación similar. Es otra forma de ganar, aunque no sea la que aparece en el marcador. Y puede que cuando se repita la experiencia el equipo esté mejor armado para hacer frente a ejemplares como este Friburgo que apareció por Balaídos subido a una apisonadora para anular la esperanza algo inocente con la que el celtismo ha vivido los últimos días, buscando razones para creer en lo imposible.
En la previa, decidido a construir un ambiente que ejerciese alguna clase de encantamiento a sus protagonistas, el Celta invocó en exceso al terreno espiritual cuando el asunto iba de otra cosa, de jugar. Y hoy en día el equipo de Claudio no está para competir mirando a la cara al Friburgo. Esa es la dura realidad que transmitió la eliminatoria. Hay una distancia sideral entre ambos equipos. En fuerza, en calidad individual, en velocidad, en contundencia. Incluso en fe en una idea que era algo en lo que el Celta parecía insuperable. Los alemanes trasladaron a Balaídos la superioridad ejercida en su estadio para anular cualquier esperanza de remontada. No hubo ni partido. Al Celta la eliminatoria le ha cogido con el pie cambiado, con demasiadas grietas abiertas, con todos los jugadores dando una de sus peores versiones y sin que Claudio encontrase la fórmula para comprometer el plan de Schuster.
Jarro de agua fría
La esperanza duró apenas una media hora, lo que tardó Matanovic en incrustar en la escuadra un remate violento de volea. Hasta entonces el Celta se sostuvo en el partido a duras penas. Subió el nivel de agresividad (tal vez la razón por la que Claudio dio entrada a Yoel Lago en el centro de la defensa) para incomodar al Friburgo y compensar uno de sus déficits en Alemania, pero solo le sirvió para ganarse alguna reprimenda del árbitro. Los alemanes no se inmutaron y consiguieron que nadie supiese si Atubolu se había dejado las manos en la caseta. El Celta no tenía nada para hacerles daño. Incluso el hecho de haber repetido el planteamiento, de no haber intentado «algo diferente», jugó a favor del Friburgo. El marcaje individual de Schuster, las persecuciones por todo el campo, los famosos «pares”, fueron un martirio para un Celta que no encontró a sus pivotes (tremendo el naufragio de Vecino y Moriba) y que tampoco conectó con Fer López que tenía encomendado el papel de agitador. Solo una progresión suya con apertura a Jutglá generó algo parecido a una ocasión. Nada más. El Friburgo, tras resistir las primeras embestidas del Celta (en el sentido literal, no en el futbolístico), comenzó a tomar el control de las operaciones. Tiene futbolistas magníficos como Manzambi, Beste, Suzuki, Makengo que sus cualidades individuales añaden el despliegue físico y la velocidad que exige el fútbol actual para no perder un solo duelo. Pasada la media hora Manzambi cazó con el pecho un envío largo y se lo dejó a Matanovic para que fusilase con un remate impresionante a Radu. Solo tres minutos después, en medio del desorden defensivo del Celta y tras una mala salida por un costado de Fer López, Suzuki cazó el segundo gol para ponerle el sello a la eliminatoria.
En el descanso Claudio cambió todo lo que pudo aunque fuesen medidas ya puramente testimoniales. Williot, Jones, Carreira y Aspas entraron con la intención de agitar un poco la tarde. El equipo renunció a uno de sus centrales, pero el Friburgo volvió a apretar los tornillos de su engranaje para mantener un nivel de revoluciones inalcanzable para el Celta, reducido por los de Schuster a la categoría de equipo de veteranos. En el minuto 50 Manzambi recorrió la línea de fondo ante la indiferencia viguesa y su remate lo sacó Carreira bajo palos hasta que Suzuki acabó la jugada con un remate ajustado junto al palo. Aquello empezaba a ser sangrante y amenazaba colapso general.
En esta eliminatoria el Celta tardó 150 minutos en poner a prueba al portero de los alemanes
Lo mejor que puede decirse del Celta es que tuvo la decencia de no dejarse ir y evitar que el maltrato fuese aún mayor. El Friburgo, comprensivo, bajó el nivel de sus intenciones y se dejó hacer durante mucho tiempo. Para ellos no tenía sentido implicarse más de la cuenta en el partido. Fue entonces cuando por fin apareció su portero. Se había pasado más de tres cuartas partes de la eliminatoria sin entrar en escena, la prueba más clara de la superioridad alemana. Intervino en un par de situaciones claras generadas por Jones (y por los pases de Iago Aspas, favorecido por el contexto). Luego la tuvo Williot, Fer López en un disparo desde la frontal del área y Jutglá en un cabezazo al palo. El partido estaba muerto, un trámite en el que ya solo importaba no hacerse daño. Justo en el último minuto Williot sí ajustó un buen disparo al palo largo para marcar el único gol de la eliminatoria y no dejar que el Celta se fuese de vacío. Ahí se acabó este viaje. El público lo agradeció de forma sincera. Con las lágrimas justas, con más agradecimiento que tristeza, con más gratitud que dolor. Ahora se trata de recomponer los trozos cuanto antes y pelear por volver.
Ten Cate, exentrenador del Barça: "Entrenábamos a solas con Ronaldinho en el Camp Nou por las tardes"
Han pasado dos décadas, pero el recuerdo de aquella noche en Chamartín sigue tan vivo como el primer día. Henk ten Cate (Amsterdam, 1954), la mano derecha y el contrapunto táctico de Frank Rijkaard en el banquillo del Barça entre 2003 y 2006, ha concedido una entrevista con RAC1 para conmemorar aquel 0-3 que cambió la historia de los Clásicos modernos. El neerlandés, quien define esos tres años en Barcelona como los mejores de su carrera profesional, ha aportado una visión humana y desconocida sobre cómo se gestionaba el talento más puro que, según sus palabras, ha pasado por el club: el de Ronaldinho Gaúcho.
La anécdota más impactante de la entrevista revela la singular gestión que requería el astro brasileño. Ten Cate, conocido por ser el "poli malo" del cuerpo técnico , confesó que cuando el '10' no se sentía con fuerzas para entrenar en la sesión matinal con el grupo, se activaba un plan alternativo de alto secreto. "A veces no quería entrenar por la mañana, pero yo le decía siempre: 'Vale, pero te vienes esta tarde conmigo, uno a uno, en el Camp Nou con las puertas cerradas'".
Estas sesiones individuales eran fundamentales para que Ronaldinho mantuviera el tono físico necesario para exhibir su juego. Lo más sorprendente es que estos entrenamientos vespertinos se mantuvieron en la más absoluta confidencialidad durante años. "En ese tiempo, ninguno lo sabía", admitió el neerlandés. Para Ten Cate, ver trabajar a Ronaldinho era lo más parecido a un espectáculo de otro mundo: "A veces fue como estar en un circo con sus trucos... nunca he visto a un jugador tan dueño del balón. El balón y él eran uno solo".
La noche en que el Bernabéu se rindió
Sobre la exhibición del 0-3, Ten Cate recordó la incredulidad del banquillo ante la reacción de la grada madridista. "Normalmente, cuando juegas en el Bernabéu, el público grita palabras malas", explicó. Sin embargo, aquel día el odio se transformó en admiración, personificada en la famosa imagen de un padre y un hijo aplaudiendo la genialidad del rival.
Al ser preguntado por qué otros grandes, incluido Leo Messi, no recibieron un trato similar a pesar de sus múltiples exhibiciones en Madrid, Ten Cate fue tajante: "En ese momento, él fue el único que merecía un aplauso como este de todo el mundo". Aun así, lamentó que la cima de Ronaldinho fuera tan breve en comparación con la de Messi. El técnico atribuyó este hecho a la incapacidad del brasileño para equilibrar el deporte de élite con su vida personal: "Él estaba disfrutando también la vida fuera del deporte, y estos dos no son muy buenos juntos".
Mirando al presente, Ten Cate se mostró esperanzado con el rumbo del Barça bajo la dirección de Hansi Flick. Aunque rehuyó las comparaciones entre Lamine Yamal y Ronaldinho, advirtiendo que "nunca hay que comparar jugadores" porque cada uno tiene su especialidad , elogió el trabajo que se está realizando con la base joven del club. "Es un equipo joven con mucho talento y va a ser mucho mejor. Si el Barça se queda con estos jugadores, los próximos años serán espectaculares. Es el Barça del futuro".
El Barça, obligado a ganar al FC Bayern, y a esperar rival en el Play-in
El Barça cerrará hoy la fase regular de la Euroliga en el Palau ante el FC Bayern (20.30 h.) con la obligación de ganar el conjunto alemán y esperar el resto de resultados para conocer su suerte en el próximo Play-In.
La primera premisa que deben certificar los de Xavi Pascual es conseguir la victoria ante el conjunto de Svetislav Pesic para asegurarse, como mínimo, el décimo puesto que les daría el billete para las eliminatorias previas de los cuartos de final de la Euroliga.
En caso de derrota, cosa que nadie espera ante un FC Bayern que no se juega nada en el envite, habría que estar pendiente del encuentro entre el Dubai Basketball y el Valencia Basket. Un triunfo de Dubai Basketball en su pista en Bosnia y Herzegoniva, dejaría fuera al Barça del Play-In, algo que nadie contempla.
Barça, ganar o ganar
Pero el primer trabajo de los blaugrana será imponerse al cuadro alemán que llega en muy buena dinámica de resultados, con cuatro victorias consecutivas, y que se presenta un Pesic que dirigirá su último encuentro como técnico, y lo hará en un Palau muy especial para él y que seguro le rendirá un gran homenaje, con placa incluida del club catalán.
De hecho, será un partido con una carga emocional importante porque se medirán los dos únicos entrenadores que han ganado la Euroliga con el Barça, primero lo hizo Pesic en el Palau Sant Jordi en 2003 y la última fue con Xavi Pascual en París, en 2010.
Pero dejando de lado ese momento especial en el Palau, en el plano deportivo, los azulgrana han de salir a por todas, conscientes que el trabajo lo deben hacer con una victoria ante el FC Bayern y después esperar acontecimientos en los otros encuentros.
Satoransky, de vuelta
Una de las grandes novedades del conjunto azulgrana podría ser la presencia de Tomas Satoransky, ausente en los últimos encuentros por problemas físicos, pero parece haber recibido luz verde para volver a la acción y en un momento clave de la temporada.
Con el checo en pista, y el regreso de Juan Núñez, el equipo gana piezas en la dirección del equipo, y que debe llevar a un triunfo a la espera de lo que suceda en el resto de partidos, pero con el trabajo hecho en el Palau, para cerrar la difícil y tortuosa temporada regular que ha vivido el Barça.
Si los azulgrana vencen al Bayern, ya tienen la décima plaza asegurada y luego podría remontar posiciones hasta el octavo puesto, dependiendo del resto de resultados. Lo harán si derrotan al Bayern, si Estrella Roja pierde ante el Real Madrid, Panathinaikos cae también contra Anadolu Efes y Mónaco vence al Hapoel Tel Aviv. El triple empate a 21 triunfos entre catalanes, serbios y griegos favorecería al Barça, que tiene un balance de tres victorias y una derrota ante ellos.
