El Unicaja vuelve este próximo fin de semana a la Liga Endesa con una visita muy peligrosa. No solo por el contexto —primer partido liguero tras el “fiasco” de la Copa y la Ventana FIBA—, sino porque al otro lado estará un Bàsquet Girona que, por primera vez en toda la temporada, transmite sensación de equipo hecho y con colmillo competitivo afilado.
Clasificación
Los malagueños afrontan el partido en Fontajau, el domingo, desde las 12 del mediodía, sextos de la clasificación (13-7), mientras que los catalanes son décimos (10-10), pero la fotografía de las últimas semanas estrecha mucho más la distancia entre ambos de lo que dicen los fríos números.
El peor momento para ir a Gerona
El Bàsquet Girona llega a esta jornada 21 con una racha que le ha cambiado sus objetivos. Los de Moncho Fernández ya no miran hacia abajo y sí que sueñan con alcanzar la zona del play off. En su última serie de cinco partidos en Liga Endesa solo ha caído una vez: ganó en Lleida (81-93), antes había encadenado triunfos ante Burgos (77-71), Zaragoza (90-94) y Joventut (71-74), y solo se le escapó el duelo en la pista del Barça (97-92). Cuatro victorias de cinco. Su mejor tramo del curso en lo competitivo y en resultados, sin discusión.
Nombres propios
El próximo rival cajista atraviesa una buena racha en la que el juego coral de toda la plantilla ha sido clave, aunque hay un par de nombres propios que destacan especialmente sobre los demás. Otis Livingston aparece como el termómetro del equipo (11,8 puntos y 4,8 asistencias), con Martynas Geben sosteniendo el trabajo interior (5,5 rebotes). La verdad es que los de Moncho Fernández son un equipo que quizá no deslumbra por brillantez, pero que ha encontrado el camino para competir: correr cuando puede, apretar cuando toca y vivir en partido hasta el final.
Unicaja, entre el reset y la obligación
El Unicaja aterriza en Girona con un objetivo perentorio: dar una respuesta inmediata a las dudas generadas tras la Copa. Los verdes necesitan ganar y recuperar autoestima. La clave, más que el talento, será el tono competitivo con el que salte a la cancha. Será un duelo entre sensaciones dispares: las de un Girona que llega con confianza y sin complejos; mientras que el Unicaja lo hace con la necesidad de demostrar que lo de la Copa fue un bache y no un aviso.
Victoria cómoda en el Carpena hace tres meses
En la primera vuelta, el Unicaja le endosó un golpe serio al Girona en el Carpena (95-71). Un antecedente a tener en cuenta, pero que no vale de nada este fin de semana. En Fontajau, con el Girona en su mejor momento del curso, seguro que espera otro tipo de historia: partido de los que se ganan en los detalles, en un buen trabajo defensivo, en el dominio del rebote y en el control del ritmo del partido.
Reto
El reto que tiene el Unicaja es evidente. El equipo verde y morado no puede fallar. Si el equipo quiere que su regreso a la ACB sea un punto de inflexión, este domingo tendrá que demostrarlo con buen baloncesto ante un rival crecido e incómodo, que se lo cree, que compite y que, en su ambiente, es todavía mucho más peligroso.