Paco Buyo fue uno de los porteros más destacados del fútbol español en los años 80 y 90. Nacido en Betanzos (A Coruña), dio sus primeros pasos como profesional en el Deportivo de La Coruña, hasta que más tarde dio el salto al Sevilla FC, equipo con el que debutó en Primera División y donde terminó de consolidarse como uno de los guardametas más fiables del campeonato.
Su gran oportunidad llegó en 1986, cuando fichó por el Real Madrid CF. En el conjunto blanco vivió los mejores años de su carrera, convirtiéndose en un fijo en la portería durante una de las etapas más exitosas del club. Con el Madrid ganó varias Ligas y se consolidó como un referente en el vestuario y como uno de los porteros más reconocidos de su generación.
Hace unos días, Buyo acudió a 'El Cafelito de Josep Pedrerol' para repasar los momentos más importantes de su carrera. Además, en la charla, también desveló un episodio hasta ahora poco conocido: el intento de fichaje por parte del Atlético de Madrid cuando ya defendía la portería del Real Madrid CF.
"Jesús Gil también quiso ficharte", le lanzó Pedrerol, a lo que el exguardameta dejó entrever que no fue una negociación convencional: "Sí, aunque fue un poco de aquella forma".
El exfutbolista explicó que por entonces vestía botas Puma y solía acudir a la oficina de la marca en la calle Orense para recoger material. Un día recibió la llamada de Pepe Platas para que se pasara después de entrenar. Pensaba que le entregarían unas botas nuevas, pero al llegar se encontró con Rubén Cano portando un maletín.
"Vengo en nombre de Jesús Gil, para que te vengas al Atleti", le dijo. El gallego se quedó perplejo, ya que apenas llevaba un año en el Madrid y tenía contrato en vigor por varias temporadas.
Lo más sorprendente llegó cuando Cano abrió el maletín: dentro había 100 millones de las antiguas pesetas en billetes de 10.000. "Joder, qué generosos estáis", bromeó Buyo al recordarlo.
Le explicaron que debía firmar para acogerse al famoso decreto 1006 y rescindir su contrato. Pero su respuesta fue tajante: "Dile a Jesús Gil que muchas gracias, pero uno sigue siendo leal a sus principios".