El Gran Premio de Mónaco es, sin duda, uno de los eventos más emblemáticos de la Fórmula 1. Con solo 3,34 km de recorrido y 78 vueltas sobre un circuito que cuenta con 19 curvas históricas como Loews, Santa Devota o La Rascasse, cada metro cuenta.
Su estrechez hace que adelantar sea casi imposible, y solo una zona habilitada para DRS permite intentos de 'sorpasso', por lo que conseguir la 'pole' es casi una obligación si se tiene intención de ganar el Gran Premio.
La 'pole', clave
El verdadero protagonismo se concentra el sábado durante la clasificación, donde los pilotos exprimen al máximo sus monoplazas. Históricamente, quien domina la 'qualy' suele repetir victoria en carrera, como lo demostró Max Verstappen en 2023 al arrebatarle la pole a Fernando Alonso en los últimos instantes.
Para intentar aumentar la emoción en carrera, la FIA introdujo la obligación de montar tres juegos de neumáticos, buscando más adelantamientos y posibilidades de 'undercuts'. Sin embargo, los equipos encontraron la forma de minimizar riesgos, y no hubo cambios significativos en la parrilla. Pilotos como Carlos Sainz o Max Verstappen no dudaron en criticar la decisión públicamente.
Críticas de los pilotos
"Las dos paradas no han cambiado nada y la carrera sigue siendo súper aburrida. Estoy muy disgustado porque no hemos corrido una carrera", comentó el español. "Fue muy emocionante. Estuve al borde de mi asiento en cada vuelta. Podría haber hecho cuatro paradas y aún habría estado en P4", ironizó el neerlandés.
Williams encontró la brecha a la nueva obligación: uno de los dos coches debía bajar el ritmo y abrir hueco para entrar en la ventana de parada. El resto de equipos les siguió y no hubo ni un solo adelantamiento en pista. Un fiasco en toda regla que la FIA ha decidido eliminar para esta temporada. Mónaco vuelve a la normalidad.