El Real Madrid volvió a Da Luz y nada fue como la última vez. El equipo de Arbeloa doblegó a un Benfica que no encontró el modo de hacerle daño con un ejercicio de enorme seriedad y un gol maravilloso de Vinicius, que paró el partido por un insulto racista de Prestianni. Regresan tras despejar las pésimas sensaciones de enero y con notable para alcanzar los octavos de la Champions el próximo miércoles en el Bernabéu, donde Mourinho, expulsado, no podrá volver a sentarse en el banquillo de su antigua casa.