Cuando la francesa Julia Simon completó esta semana los 15 kilómetros del biatlón individual, prueba en la que los atletas disparan sus pulsaciones en el esquí de fondo y las rebajan rifle en mano ante la diana, nada hacía presagiar que la saboyarda, 29 años, diez oros mundiales a sus espaldas, iba a desafiar a la tribuna del recinto olímpico llevándose el dedo índice a unos labios entrecortados por el frío. “Anoche leí un artículo muy malo sobre mí y quería exigir el respeto que merezco”, justificó tras la conclusión la flamante campeona olímpica. “Quien quiera chisme, que se vaya a buscarlo a otro lado”.